Digital resources in the Social Sciences and Humanities OpenEdition Our platforms OpenEdition Books OpenEdition Journals Hypotheses Calenda Libraries OpenEdition Freemium Follow us

No todos los estudiantes llegan igual a las prácticas… y eso cambia cómo debemos acompañarlos

Ana María Martín-Cuadrado. Catedrática Universitaria. Facultad de Educación. UNED

Las prácticas externas constituyen uno de los espacios más relevantes en la construcción de la identidad profesional del estudiantado de Educación Social. Sin embargo, los datos recogidos durante varios cursos en la asignatura Prácticas Profesionales III muestran algo especialmente importante: el alumnado no llega a las prácticas desde el mismo punto de partida.

Al analizar cuestionarios iniciales y finales sobre identidad profesional, autobiografías, informes tutoriales y tablas de contraste elaboradas por el propio estudiantado, aparece una idea clara: existen distintas formas de situarse ante la primera experiencia profesional.
Hay estudiantes que llegan con mucha seguridad y sensación de competencia; otros muestran una fuerte motivación, pero también inseguridad para actuar; algunos destacan por su capacidad relacional y sensibilidad interpersonal; y otros necesitan más tiempo para sentirse parte del contexto profesional.

Esto cambia completamente la manera de entender el Prácticum. Porque si los puntos de partida son diferentes, el acompañamiento también debería serlo.

Lo más interesante: la motivación no es el problema
Uno de los hallazgos más relevantes del análisis es que el estudiantado entra en prácticas con niveles muy altos de motivación, implicación y compromiso ético con la profesión.
Sin embargo, aparecen más dudas en aspectos como:
-la autonomía profesional,
-la seguridad para intervenir,
-la comunicación profesional,
-o la capacidad para posicionarse dentro de equipos interdisciplinares.

Es decir: el alumnado quiere ser profesional antes de sentirse plenamente capaz de actuar como tal.Y precisamente ahí aparece el valor del acompañamiento tutorial.

Cuatro formas de llegar a las prácticas
El análisis permitió identificar cuatro perfiles iniciales de aproximación a la experiencia profesional:
-estudiantes con una incorporación profesional ya bastante consolidada;
-estudiantes muy comprometidos, pero todavía inseguros;
-perfiles muy relacionales y vocacionales que necesitan fortalecer el posicionamiento profesional;
-y estudiantes más cautelosos, que requieren una incorporación progresiva y acompañada.

Lo más relevante no es la existencia de perfiles diferentes, sino comprobar que todos pueden evolucionar favorablemente cuando encuentran:
-acompañamiento,
-orientación,
-tareas progresivas,
-feedback,
-y oportunidades reales de participación.

Las prácticas no solo enseñan “qué hacer”
Los datos muestran que las mayores transformaciones aparecen en:
-seguridad profesional,
-orientación,
-percepción de competencia,
-y construcción de identidad profesional.

Muchos estudiantes terminan las prácticas sintiéndose:
-más seguros,
-más capaces,
-más orientados,
-y más conscientes de lo que significa ejercer profesionalmente la Educación Social.

Por eso, las prácticas externas no deberían entenderse únicamente como un espacio de aplicación técnica. Son también un espacio de transición identitaria.

Una idea importante para seguir mejorando
Todo esto invita a replantear algunas cuestiones pedagógicas relevantes.
Quizá el reto no sea únicamente organizar centros de prácticas o supervisar evidencias, sino diseñar itinerarios de acompañamiento más ajustados a cómo llegan realmente los estudiantes:
-con distintas trayectorias,
-distintos niveles de autonomía,
-distintas formas de afrontar la incertidumbre,
-y distintas necesidades de legitimación profesional.

Y eso implica seguir fortaleciendo:
-la coordinación entre universidad y centros colaboradores,
-el papel del tutor profesional,
-la tutoría reflexiva,
-y la secuenciación progresiva de responsabilidades.

Porque aprender a ser educador o educadora social no ocurre de golpe. Se construye, precisamente, en experiencias como estas.

Primeras prácticas externas en el Grado de Educación Social: cuando el aprendizaje comienza a ser profesión


Las prácticas externas representan un momento formativo especialmente relevante en el Grado en Educación Social, porque permiten al estudiantado acercarse a contextos profesionales reales y comenzar a integrar teoría, reflexión e intervención socioeducativa. En el caso de la asignatura Prácticas Profesionales III en el Grado de Educación Social de la UNED, además, hablamos de la primera asignatura de prácticas externas de la titulación. Y eso tiene un enorme valor pedagógico, profesional y personal.

-No se trata únicamente de “ir a un centro”.
-Se trata de comenzar a mirar la realidad socioeducativa desde dentro.
-De observar, intervenir, acompañar, reflexionar y empezar a construir una identidad profesional propia.

Los datos recogidos durante el curso 2025-2026 a través de 158 informes elaborados por el profesorado tutor de prácticas (agente tutorial en UNED) permiten obtener una fotografía muy relevante sobre cómo está viviendo el estudiantado esta primera experiencia profesional.

Un balance global claramente positivo
El análisis global realizado muestra una tendencia muy consistente: el estudiantado afronta las prácticas con un alto grado de implicación y compromiso formativo.
La calificación media propuesta por el profesorado tutor se sitúa en 8,55 sobre 10, con una mediana de 9,0. Además, el 81 % del estudiantado se concentra entre el notable alto y el sobresaliente.
Pero más allá de las cifras, lo verdaderamente significativo aparece en el discurso tutorial.
Las observaciones realizadas por el profesorado tutor insisten de forma reiterada en aspectos como:
-la responsabilidad,
-la capacidad reflexiva,
-la adaptación a los centros,
-el trabajo en equipo,
-la implicación en los procesos de intervención,
-y, la construcción progresiva de la identidad profesional.

Es decir, el foco no se sitúa únicamente en “hacer correctamente unas prácticas”, sino en comenzar a desarrollar pensamiento profesional.

El Prácticum como espacio de construcción identitaria
Uno de los hallazgos más relevantes del análisis es el enorme peso que adquiere la dimensión identitaria.
El profesorado tutor hace referencia de manera muy frecuente a conceptos vinculados con:
-madurez profesional,
-vocación,
-ética,
-posicionamiento profesional,
-autonomía,
-y, capacidad de intervención socioeducativa.

Esto resulta especialmente importante en una primera experiencia de prácticas externas.

Porque el estudiantado no solo aprende técnicas o procedimientos.
Empieza también a responder preguntas fundamentales:
-¿Qué significa ser educador o educadora social?
-¿Cómo se construye una relación educativa?
-¿Cómo se interviene en contextos complejos?
-¿Qué competencias necesito seguir desarrollando?
-¿Qué tipo de profesional quiero llegar a ser?

En este sentido, las prácticas se convierten en un auténtico espacio de transición entre la formación académica y la construcción profesional.

Lo que más fortalece las prácticas
El análisis comparativo realizado permite identificar algunos elementos especialmente asociados a los mejores resultados académicos y tutoriales.
El profesorado tutor destaca particularmente:
-la continuidad en el seguimiento,
-la participación en tutorías,
-la capacidad de análisis y reflexión,
-la elaboración constante de evidencias,
-y, el compromiso sostenido durante todo el proceso.

Curiosamente, las principales dificultades detectadas no suelen relacionarse con el desempeño en el centro colaborador, sino con:
-desconexión con la asignatura,
-retrasos en las entregas,
-escasez de evidencias reflexivas,
-o dificultades para mantener la continuidad tutorial.

Esto confirma una idea clave dentro del modelo formativo del Prácticum en la UNED:

la experiencia profesional, por sí sola, no garantiza aprendizaje profesional.

El aprendizaje aparece cuando la experiencia se acompaña de reflexión, seguimiento, análisis y construcción consciente de significado profesional.

El valor del acompañamiento tutorial
Otro aspecto especialmente relevante es la importancia que adquiere la figura del profesorado tutor de prácticas.
Los datos muestran que el acompañamiento tutorial no funciona únicamente como supervisión administrativa, sino como un auténtico dispositivo pedagógico de apoyo, orientación y evaluación formativa.

En muchos casos, las tutorías se convierten en el espacio donde el estudiantado:
-verbaliza dudas e inseguridades,
-interpreta situaciones profesionales,
-conecta teoría y práctica,
-reorganiza su aprendizaje,
-y, fortalece su identidad profesional.

Precisamente por ello, uno de los retos futuros identificados en el informe es seguir fortaleciendo:
-la coordinación tutorial,
-las rúbricas compartidas,
-los sistemas de seguimiento,
-y, los mecanismos de alerta temprana ante dificultades de continuidad.

Una experiencia que deja huella
Las primeras prácticas externas suelen marcar un antes y un después en la trayectoria académica del estudiantado de Educación Social.
Porque es en este momento cuando muchos estudiantes descubren, de forma real y situada, qué significa intervenir socioeducativamente en contextos profesionales complejos y diversos.
Y también porque empiezan a reconocerse —por primera vez— como futuros profesionales de la educación social.
Ese es, probablemente, uno de los aprendizajes más importantes de todo el Prácticum.