Comunidad Virtual de Aprendizaje. Grupo de Innovación Docente Prácticas Profesionales (GIP PiP). ISSN: 2659-9279
Categoría: Miradas
En esta categoría incluiremos “las miradas” de los protagonistas del Prácticum y las Prácticas.
El objetivo es descubrir las claves que unen y desunen a los actores de esta materia. Construir un nuevo escenario de prácticas, es la meta
El Plan de Acción Tutorial (PAT) constituye uno de los pilares sobre los que se sustenta el modelo de acompañamiento del Prácticum en la UNED. Esta fue la idea central de la comunicación “El Plan de Acción Tutorial en el Prácticum: eje para la formación y el acompañamiento del profesorado tutor en la UNED”, presentada en las XV Jornadas de Innovación Docente del Instituto Universitario de Educación a Distancia (IUED).
La comunicación recoge parte del trabajo desarrollado por el Grupo de Innovación Docente de Prácticas Profesionales (GID PiP), que desde hace años investiga y diseña propuestas para fortalecer la calidad del Prácticum y la formación de los agentes implicados en el acompañamiento del estudiantado en la educación superior a distancia.
Un modelo de acompañamiento para un Prácticum de calidad
En la UNED, el desarrollo del Prácticum implica la coordinación de diferentes agentes: el equipo docente, el profesorado tutor de los Centros Asociados, el tutor profesional de la entidad colaboradora y el propio estudiante. La calidad de esta interacción resulta determinante para favorecer un aprendizaje significativo y el desarrollo de la identidad profesional.
En este contexto, el Plan de Acción Tutorial se plantea como un dispositivo pedagógico que permite organizar y dar coherencia a la intervención tutorial durante todo el proceso formativo.
Mucho más que un documento organizativo
La comunicación pone de manifiesto que el PAT trasciende su función organizativa para convertirse en una herramienta que orienta la práctica tutorial.
Su estructura se articula en torno a tres fases fundamentales:
-Inicio, centrada en la acogida y la planificación del proceso.
-Desarrollo, dedicada al seguimiento, la orientación y la reflexión sobre la práctica.
-Cierre, orientada a la evaluación y consolidación de los aprendizajes.
Estas fases permiten desarrollar de forma sistemática tres funciones esenciales del profesorado tutor:
-planificar el proceso formativo;
-acompañar y orientar al estudiante;
-realizar una evaluación formativa y final coherente con el desarrollo de las competencias profesionales.
Una propuesta basada en la innovación docente
La comunicación integra los resultados obtenidos en un estudio realizado con 261 profesores tutores de prácticas, junto con la experiencia acumulada en diversos proyectos de innovación docente impulsados por el GID PiP.
Los resultados evidencian la necesidad de ofrecer modelos estructurados que faciliten la planificación del acompañamiento, mejoren la coordinación entre los distintos agentes del Prácticum y proporcionen criterios compartidos para la evaluación del aprendizaje.
Fortalecer la función tutorial
Uno de los principales aportes de esta propuesta consiste en reconocer al profesorado tutor como un agente estratégico dentro del ecosistema del Prácticum. El Plan de Acción Tutorial favorece la coordinación entre universidad y entidades colaboradoras, proporciona seguridad en el ejercicio de la función tutorial y contribuye a la profesionalización del acompañamiento del estudiantado.
Esta línea de trabajo forma parte del compromiso del Grupo de Innovación Docente de Prácticas Profesionales (GID PiP) con la mejora continua del Prácticum en la UNED y con el desarrollo de modelos de acompañamiento adaptados a las particularidades de la educación superior a distancia.
La presentación completa puede visualizarse en:
Autores
Ana María Martín-Cuadrado, María Antonia Cano Ramos, Eva María Cataño García, Susana María García Vargas, Raúl González Fernández, Oihana María Llovet Díaz, Lourdes Pérez Sánchez, María José Pociello Vicien y María Victoria Valdivieso Peleteiro.
¿Cómo podemos garantizar un acompañamiento de calidad durante las prácticas externas? La respuesta pasa, necesariamente, por reconocer y fortalecer el papel del tutor profesional.
Desde hace años, el Grupo de Innovación Docente de Prácticas Profesionales de la UNED (GID PiP) trabaja en el diseño de estrategias, recursos y modelos de acompañamiento dirigidos a todos los agentes que participan en el Prácticum. Fruto de esta trayectoria surge una nueva iniciativa presentada en las III Jornadas Internacionales de Innovación Docente sobre el Prácticum: la microcredencial para la formación del tutor profesional de prácticas externas.
Los tutores profesionales desempeñan una función esencial. Son quienes reciben al estudiante en el contexto real de trabajo, orientan su integración, facilitan experiencias de aprendizaje y favorecen el desarrollo de competencias profesionales. Sin embargo, en muchas ocasiones asumen esta responsabilidad sin haber recibido una preparación específica para ejercer la función tutorial.
Con el propósito de responder a esta necesidad, el GID PiP ha diseñado una microcredencial que proporciona herramientas, estrategias y recursos para desarrollar un acompañamiento formativo de calidad en el marco de la educación superior a distancia.
La propuesta combina formación en línea a través de la plataforma Ágora, sesiones síncronas mediante Microsoft Teams y recursos audiovisuales disponibles en Canal UNED. Su estructura aborda aspectos fundamentales como el papel del tutor profesional, la planificación del acompañamiento, la orientación del estudiante, la comunicación con la universidad y la evaluación del aprendizaje durante las prácticas.
Esta iniciativa se integra, además, en una estrategia más amplia impulsada por el GID PiP para fortalecer la gobernanza del Prácticum. Mientras el Plan de Acción Tutorial organiza el acompañamiento desde la universidad, la microcredencial refuerza la intervención del tutor profesional en la entidad colaboradora, favoreciendo una actuación coordinada entre todos los agentes implicados.
Las primeras experiencias de implementación muestran una elevada satisfacción de los participantes, quienes destacan especialmente la utilidad práctica de los contenidos, la aplicabilidad de las herramientas y la oportunidad de contar con un espacio específico para reflexionar sobre la función tutorial.
Con iniciativas como esta, la UNED continúa avanzando hacia un modelo de Prácticum basado en la colaboración, la formación compartida y la profesionalización de la tutoría, reforzando la calidad del aprendizaje experiencial y consolidando un ecosistema de acompañamiento adaptado a los retos de la educación superior a distancia.
Autores de la comunicación
Laura Méndez Zaballos (Facultad de Psicología)
Ana Martín-Cuadrado (Facultad de Educación)
Nuria Manzano Soto (Facultad de Educación)
Cristina Sánchez Figueroa (Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales)
Antonia Cano Ramos (Profesora Tutora. Centro Asociado de Talavera de la Reina)
José Manuel Martínez Gimeno (Profesor Tutor. Centro Asociado de Madrid)
Todos los autores forman parte del Grupo de Innovación Docente de Prácticas Profesionales (GID PiP) de la UNED.
Durante años, la organización de las prácticas académicas curriculares en la universidad ha descansado, en gran medida, sobre el compromiso de las personas que participan en ellas. Equipos docentes, profesorado tutor, responsables de centros de prácticas y administraciones educativas han hecho posible, curso tras curso, que miles de estudiantes desarrollen experiencias formativas fundamentales para su futura inserción profesional.
Sin embargo, cuando los sistemas crecen, se diversifican y aumentan su complejidad, la buena voluntad y la experiencia acumulada dejan de ser suficientes. Se hace necesario avanzar hacia estructuras más estables, procedimientos compartidos y mecanismos que permitan garantizar la continuidad y la calidad de los procesos más allá de quienes los gestionan en un momento determinado.
Esta reflexión ha estado presente en los últimos años en el Vicedecanato de Prácticas de la Facultad de Educación de la UNED y constituye uno de los ejes que han impulsado numerosas iniciativas relacionadas con el Prácticum.
Un sistema complejo que requiere nuevas respuestas
Las prácticas académicas curriculares en la UNED presentan características singulares. La dimensión territorial de la universidad, la diversidad de titulaciones, la participación de múltiples administraciones educativas y entidades colaboradoras, así como la intervención de distintos agentes tutoriales, configuran un sistema especialmente complejo.
Esta realidad exige mirar el Prácticum no solo como una asignatura o un conjunto de procedimientos administrativos, sino como un sistema de relaciones que requiere coordinación, seguimiento, evaluación y capacidad de adaptación.
Desde esta perspectiva, comenzó a emerger una pregunta fundamental:
¿Cómo garantizar que un sistema tan amplio y diverso mantenga su coherencia, calidad y sostenibilidad en el tiempo?
Del análisis a la acción
Con el propósito de responder a esta cuestión, se puso en marcha el Proyecto de Innovación DocenteEl Prácticum en el ámbito de la educación en la UNED junto a las administraciones educativas españolas.
Los resultados obtenidos permitieron identificar una realidad especialmente interesante. El sistema funciona. Los procesos de asignación, coordinación y gestión presentan niveles elevados de estabilidad y son valorados positivamente por los agentes implicados.
Sin embargo, el análisis también puso de manifiesto algunas tensiones recurrentes. Muchas dinámicas dependen todavía de relaciones personales, acuerdos informales y conocimientos tácitos construidos a lo largo de los años. Cuando estos elementos funcionan, el sistema responde adecuadamente. Pero también generan vulnerabilidades que pueden afectar a su sostenibilidad futura.
La cuestión ya no era identificar problemas, sino preguntarse cómo transformar el conocimiento generado en propuestas de mejora.
Hacia una gobernanza protocolizada del Prácticum
Este cambio de enfoque ha supuesto uno de los avances más relevantes desarrollados recientemente.
El objetivo ya no consiste únicamente en analizar el funcionamiento del sistema, sino en construir un modelo de gobernanza capaz de fortalecerlo.
La propuesta se articula en torno a cuatro dimensiones fundamentales:
Coordinación interinstitucional.
Gestión operativa del Prácticum.
Evaluación del impacto.
Tutoría de centro de prácticas.
Estas dimensiones permiten identificar ámbitos de actuación concretos sobre los que desarrollar protocolos, procedimientos e instrumentos compartidos.
La protocolización no se plantea como una forma de burocratización, sino como una estrategia para clarificar responsabilidades, ordenar procesos, mejorar la trazabilidad de las actuaciones y favorecer la mejora continua.
Gobernar para acompañar
Hablar de gobernanza puede parecer, a primera vista, una cuestión alejada de los procesos de aprendizaje. Sin embargo, sucede justamente lo contrario.
La calidad del acompañamiento que recibe el estudiante depende, en gran medida, de la calidad de las estructuras que sostienen dicho acompañamiento.
Cuando existen mecanismos claros de coordinación, procedimientos compartidos y responsabilidades definidas, los agentes pueden centrar sus esfuerzos en aquello que realmente da sentido al Prácticum: favorecer el aprendizaje profesional de los estudiantes.
Por ello, la gobernanza no constituye un objetivo en sí mismo. Es una condición necesaria para construir sistemas formativos más sólidos, sostenibles y orientados a la mejora.
Un camino abierto
La gobernanza del Prácticum se ha convertido en una de las líneas estratégicas de trabajo impulsadas desde el Vicedecanato de Prácticas de la Facultad de Educación.
La creación de la Comisión de Coordinación de Prácticas Académicas Curriculares, el desarrollo de proyectos de innovación docente, la elaboración de directrices comunes y el fortalecimiento de la relación con las administraciones educativas forman parte de este proceso.
Se trata de un camino todavía en construcción, pero que apunta hacia una idea cada vez más compartida: mejorar el Prácticum implica no solo mejorar las experiencias de aprendizaje, sino también fortalecer las estructuras que las hacen posibles.
Porque acompañar mejor exige, también, gobernar mejor.
Las prácticas externas representan un momento formativo especialmente relevante en el Grado en Educación Social, porque permiten al estudiantado acercarse a contextos profesionales reales y comenzar a integrar teoría, reflexión e intervención socioeducativa. En el caso de la asignatura Prácticas Profesionales III en el Grado de Educación Social de la UNED, además, hablamos de la primera asignatura de prácticas externas de la titulación. Y eso tiene un enorme valor pedagógico, profesional y personal.
-No se trata únicamente de “ir a un centro”.
-Se trata de comenzar a mirar la realidad socioeducativa desde dentro.
-De observar, intervenir, acompañar, reflexionar y empezar a construir una identidad profesional propia.
Los datos recogidos durante el curso 2025-2026 a través de 158 informes elaborados por el profesorado tutor de prácticas (agente tutorial en UNED) permiten obtener una fotografía muy relevante sobre cómo está viviendo el estudiantado esta primera experiencia profesional.
Un balance global claramente positivo
El análisis global realizado muestra una tendencia muy consistente: el estudiantado afronta las prácticas con un alto grado de implicación y compromiso formativo.
La calificación media propuesta por el profesorado tutor se sitúa en 8,55 sobre 10, con una mediana de 9,0. Además, el 81 % del estudiantado se concentra entre el notable alto y el sobresaliente.
Pero más allá de las cifras, lo verdaderamente significativo aparece en el discurso tutorial.
Las observaciones realizadas por el profesorado tutor insisten de forma reiterada en aspectos como:
-la responsabilidad,
-la capacidad reflexiva,
-la adaptación a los centros,
-el trabajo en equipo,
-la implicación en los procesos de intervención,
-y, la construcción progresiva de la identidad profesional.
Es decir, el foco no se sitúa únicamente en “hacer correctamente unas prácticas”, sino en comenzar a desarrollar pensamiento profesional.
El Prácticum como espacio de construcción identitaria
Uno de los hallazgos más relevantes del análisis es el enorme peso que adquiere la dimensión identitaria.
El profesorado tutor hace referencia de manera muy frecuente a conceptos vinculados con:
-madurez profesional,
-vocación,
-ética,
-posicionamiento profesional,
-autonomía,
-y, capacidad de intervención socioeducativa.
Esto resulta especialmente importante en una primera experiencia de prácticas externas.
Porque el estudiantado no solo aprende técnicas o procedimientos.
Empieza también a responder preguntas fundamentales:
-¿Qué significa ser educador o educadora social?
-¿Cómo se construye una relación educativa?
-¿Cómo se interviene en contextos complejos?
-¿Qué competencias necesito seguir desarrollando?
-¿Qué tipo de profesional quiero llegar a ser?
En este sentido, las prácticas se convierten en un auténtico espacio de transición entre la formación académica y la construcción profesional.
Lo que más fortalece las prácticas
El análisis comparativo realizado permite identificar algunos elementos especialmente asociados a los mejores resultados académicos y tutoriales.
El profesorado tutor destaca particularmente:
-la continuidad en el seguimiento,
-la participación en tutorías,
-la capacidad de análisis y reflexión,
-la elaboración constante de evidencias,
-y, el compromiso sostenido durante todo el proceso.
Curiosamente, las principales dificultades detectadas no suelen relacionarse con el desempeño en el centro colaborador, sino con:
-desconexión con la asignatura,
-retrasos en las entregas,
-escasez de evidencias reflexivas,
-o dificultades para mantener la continuidad tutorial.
Esto confirma una idea clave dentro del modelo formativo del Prácticum en la UNED:
la experiencia profesional, por sí sola, no garantiza aprendizaje profesional.
El aprendizaje aparece cuando la experiencia se acompaña de reflexión, seguimiento, análisis y construcción consciente de significado profesional.
El valor del acompañamiento tutorial
Otro aspecto especialmente relevante es la importancia que adquiere la figura del profesorado tutor de prácticas.
Los datos muestran que el acompañamiento tutorial no funciona únicamente como supervisión administrativa, sino como un auténtico dispositivo pedagógico de apoyo, orientación y evaluación formativa.
En muchos casos, las tutorías se convierten en el espacio donde el estudiantado:
-verbaliza dudas e inseguridades,
-interpreta situaciones profesionales,
-conecta teoría y práctica,
-reorganiza su aprendizaje,
-y, fortalece su identidad profesional.
Precisamente por ello, uno de los retos futuros identificados en el informe es seguir fortaleciendo:
-la coordinación tutorial,
-las rúbricas compartidas,
-los sistemas de seguimiento,
-y, los mecanismos de alerta temprana ante dificultades de continuidad.
Una experiencia que deja huella
Las primeras prácticas externas suelen marcar un antes y un después en la trayectoria académica del estudiantado de Educación Social.
Porque es en este momento cuando muchos estudiantes descubren, de forma real y situada, qué significa intervenir socioeducativamente en contextos profesionales complejos y diversos.
Y también porque empiezan a reconocerse —por primera vez— como futuros profesionales de la educación social.
Ese es, probablemente, uno de los aprendizajes más importantes de todo el Prácticum.
Alba Manzaneque Jiménez. Estudiante Grado Educación Social. UNED- Madrid Jacinto Verdaguer
A lo largo de mis estudios de Educación Social, las prácticas formativas y las PEC han sido una pieza fundamental en mi desarrollo personal y profesional.
He podido realizar Prácticas Profesionales III adaptadas (en diferido), gracias al apoyo de la UNED y la UNIDIS.
Hace ya unos años, realicé Prácticas Profesionales IV de manera presencial, y si algo puedo señalar, es la importancia de “estar en la acción”.
¿Puedes imaginar chatear con alguien de internet durante tanto tiempo que ya sabes su historia, infancia y gustos, pero todavía no habéis quedado?, pues las prácticas, son esa cita inevitable.
El conocimiento al fin se materializa, entras en contradicción con ideas preconcebidas, desarrollas diferentes puntos de vista, te deconstruyes un poco más, bebes del bagaje de los profesionales implicados en esa acción y tu motor, voluntad y motivación arranca con pequeños gestos y la admiración hacia los participantes.
El aprendizaje también surge de los conflictos y malas praxis de otros profesionales. Convivir con situaciones incómodas y personas que chocan con nuestra forma de entender el mundo, son una gran oportunidad para demostrar y desarrollar nuestra asertividad.
Recuerdo una situación muy significativa durante las prácticas presenciales:
“…El equipo de orientación (del centro educativo donde hice las prácticas) realizaba intervenciones y seguimiento con algunos de los alumnos, incluyendo aquellos en riesgo de exclusión social, con comportamientos disruptivos, sospechas de sufrir maltrato en el hogar por parte de sus progenitores o pertenecientes a colectivos minoritarios.
Una de estas intervenciones fue con una alumna de unos 14 años (estudiante de la ESO).
El equipo de orientación me informó que se trataba de un caso muy delicado y no querían involucrar a más personas de las estrictamente necesarias. Por ello, me quedé fuera del aula, simplemente esperando. Al finalizar la sesión, la adolescente (sin conocerme de nada) se acercó a mí, me abrazó y me dio las gracias. En ese momento, no entendía del todo por qué lo hacía ni qué había ocurrido.
Más tarde, la integradora social del equipo me explicó que su padrastro abusaba sexualmente de ella. Fue entonces cuando comprendí el gran gesto de amor, empatía y resiliencia de la joven al agradecerme haber respetado su espacio.
Este caso, era uno de los tantos que ocurrían en el centro…”
Con esta anécdota, quiero reseñar la importancia del registro de datos, la reflexión, la actualización de conocimientos a través del estudio y la evaluación constante como parte inherente a la figura del educador social.
Si me hubiera quedado con ese suceso de forma aislada, sin interconectar, apuntar ni ubicar la información, podríamos decir que esa historia fue simplemente una situación agridulce. Pero cuando empiezas a observar, registrar y dudar, puedes entender que hay una estructura que justifica que una alumna de 14 años tenga que agradecer que alguien haya respetado su intimidad. Que otra de las alumnas de etnia gitana, viviendo en la Cañada Real y siendo la única de su familia con estudios, un día deje de acudir al curso porque se ha quedado embarazada con 15 años y su padre le prohíbe seguir estudiando. Que el alumno más introvertido y sosegado del PCPI de informática (con sólo 3 chicas y 20 chicos en la clase), se acerque a ellas para decir que las mujeres sólo sirven para fregar el suelo. O que se contrate a una mujer con el rol de educadora social y en su contrato aparezca como integradora social, mientras que los dos educadores sociales del centro (varones), disponen de mayor autonomía y reconocimiento social y laboral.
Unir los puntos y entender las intervenciones como un sistema que influye y se nutre de todas sus partes, facilita la realización de un correcto diagnóstico de necesidades. Pudiendo cambiar radicalmente nuestro enfoque inicial previsto; como un proyecto de intervención con los alumnos basado en la resolución de conflictos y mediación, a otro, dirigido a la formación, actualización y dotación de herramientas a los profesionales y el personal del centro, para la prevención y detección de violencias machistas, patriarcales y estructurales y la adopción de un enfoque con perspectiva de género.
Atendiendo a lo que el contexto demande de manera urgente, contemplando nuestras capacidades y el rango de actuación que tenemos.
Todo esto, se refleja perfectamente en los seminarios sobre temáticas experienciales de la asignatura Prácticas Profesionales III (2020-2023), a través de los relatos de los educadores sociales que participan.
Por ello, mientras realizaba la asignatura de Prácticas Profesionales III, mi mente viajaba al pasado recordando la estructura del centro, las aulas donde se realizaban las entrevistas e intervenciones con los alumnos, los protocolos del equipo de orientación y las charlas tan enriquecedoras con los docentes y alumnos. Haciéndome sentir de cerca el caso seleccionado, y plasmarlo en el Plan de Trabajo Personalizado y en el Proyecto de Intervención.
La propuesta, fue diseñar un Plan Intercentros en el distrito de Puente de Vallecas, para frenar el absentismo escolar, favorecer la convivencia y fortalecer la relación entre la familia y la escuela.
Mi proyecto busca abordar estas problemáticas a través de una intervención integral que involucra tanto a las familias como a los centros educativos, buscando mejorar el rendimiento académico, la motivación y la convivencia a través de estrategias y talleres educativos y de mediación, y la participación activa como piedra angular.
A lo largo de las Prácticas Profesionales III, he adquirido y potenciado varias competencias que me han permitido desarrollar este proyecto con una visión más amplia y estructurada.
La gestión y organización de la información también ha sido fundamental, ya que tuve que sintetizar una gran cantidad de datos para desarrollar proyectos ajustados a las necesidades específicas de los contextos de intervención.
Los seminarios han sido una fuente de inspiración. Al comenzar los webinar, recuerdo una frase que utilizó Ana María Martín Cuadrado, dijo algo así como “espero que estos seminarios os hagan vibrar tanto como a mí”, y lo pienso ahora, tras todo el trabajo realizado y la reflexión hecha, y recuerdo, que al principio no entendía nada, era como empezar a bailar, el profesor va para un lado y tu para el otro, pero a medida que pasan los días y ya te sabes los pasos básicos, empiezas a escuchar la música como lo hace él, y de repente, eres capaz de hacer un giro, dar una palmada y agarrar a tu pareja sin perder el tempo. Pues exactamente es como valoro mi progreso con esta asignatura.
He de decir que todos los seminarios han dejado poso en mí y me apunto muchos recursos e ideas en la libreta “para la futura educadora social”, pero tengo tanto que agradecer a Javier Caballero… Estaba en crisis con los estudios y con mi vida en general desde que empecé a tener discapacidad, y perdí la motivación y las ganas; pues de golpe, y sin avisar, mientras veía su presentación, me puse a llorar, y decidí que sí, que eso es lo que quería hacer yo. Y me devolvió la alegría y las ganas de estudiar.
Durante sus intervenciones, los educadores y las educadoras puntuaron otras ideas que también me marcaron, como la importancia de construir al profesional no sólo entre los libros, sino desde el ocio, viajando, conociendo, haciendo trabajo de calle, observando como un etnógrafo, en resumen “escuchando el territorio”.
Comparto profundamente la opinión de la Coordinadora Ana María Martín Cuadrado, cuando comenta en el último seminario, que la asignatura Prácticas Profesionales III, debería ser posterior a haber cursado “Evaluación de la intervención socioeducativa: Agentes, Ámbitos y Proyectos” ya que las técnicas, instrumentos y evaluación, son los contenidos principales de esa asignatura; a mí me ha ayudado mucho haberla cursado anteriormente, sobre todo para la parte de la evaluación del proyecto de intervención.
Como “tips” para el educador social en el ámbito socioeducativo, debemos recordar que las entidades e instituciones ante los nuevos problemas, demandan profesionales innovadores, proactivos, resilientes, autónomos y con capacidad de adaptación.
Compilando los datos, puedo señalar que al inicio de las PPIII me sentía algo insegura y desubicada, pero a medida que avanzaba, los conocimientos se iban acomodando y aportándome una perspectiva más madura y reflexiva. Y al llegar al final, la autoimagen
y la confianza había aumentado. Me siento empoderada y lista para afrontar los desafíos que se presenten en mi camino.
No puedo negar tener ciertas inquietudes sobre mi futuro laboral. Ya que la discapacidad me ha mantenido fuera del mundo laboral durante un tiempo, y a veces me pregunto si podré encontrar mi lugar como educadora social. Sea de un modo u otro, terminar el Grado me llena de fuerza, optimismo y esperanza.
En resumen, las Prácticas Profesionales III, me han permitido consolidar mi identidad como estudiante y futura educadora social, reforzando mis habilidades previas, generando otras de carácter técnico y práctico, las competencias y los principios propios del educador social, mis valores personales, y mi compromiso con la justicia social.
Estoy profundamente agradecida por todo lo aprendido, y a pesar de los desafíos, estoy segura de que estas experiencias serán fundamentales para mi futuro como profesional.
“La revolución comienza por la educación” (Alba Manzaneque, 2010).
Cómo citar esta entrada:
Manzaneque Jiménez, A. (24 de septiembre del 2024).La importancia de estar en la acción: La teoría “puesta en práctica”. Prácticum y Prácticas Profesionales.[Blog].https://gidpip.hypotheses.org/5767
José Manuel Domínguez García es tutor del Prácticum del Máster de Formación del Profesorado en la UNED A Coruña
En Málaga, no demasiado lejos del “Postigo de los Abades” está la “Plaza de la Constitución”, dos nombres que nos recuerdan diferentes modos, uno religiosa y otro liberal, para una misma labor social.
Por la mañana, temprano, una luz suave pero firme, ilumina toda la Plaza de la Constitución. Hacia una esquina de ésta, suena la campana de una iglesia. Calle de la “Compañía”, leemos en el azulejo indicativo, nombre evocador de los jesuitas, los frailes de sotana negra, que se dedicaron a la enseñanza, prácticamente desde el comienzo de su Orden(1).
Antiguo Colegio de los jesuitas con su iglesia, en la calle de la Compañía, en una esquina de la Plaza de la Constitución de Málaga
Efectivamente, una placa informativa nos dice que desde 1562 allí estuvo un colegio de los jesuitas con su iglesia, dedicada a San Sebastián. Los jesuitas tuvieron muchos colegios en los países católicos de Europa occidental. Concretamente, en el momento de su expulsión, en 1767, tenían en España 110 colegios. Sin ir más lejos, en la provincia de la Bética, que incluía Andalucía, tenían veintisiete colegios. En Galicia tuvieron seis colegios, tres fundados en el siglo XVI (Monterrei, Santiago y Monforte de Lemos) y tres en el siglo XVII (Pontevedra, Ourense y A Coruña). Por sólo citar algún ejemplo más, en su colegio de Calatayud, actual sede del Centro Asociado de la UNED de esta localidad, estudió y dio clase el escritor del Siglo de Oro, Baltasar Gracián.
Los jesuitas tenían en sus colegios un modelo educativo que podemos llamar “humanismo cristiano”. Seguían las disposiciones de su “Ratio Studiorum”, la razón de los estudios. Los contenidos que impartían eran latín y retórica, fundamentalmente, aunque en algunos colegios, como el Colegio Imperial de Madrid, se impartía docencia de otras materias, como matemáticas. El latín no era una lengua tan muerta como se cree. El latín era y es la lengua oficial de la Iglesia Católica. Fue la lengua académico de todas las Universidades de la Edad Moderna. Obras tan importantes como Principios Matemáticos de Filosofía Natural (2) de Sir Isaac Newton (1643-1727) o las obras del matemático Leonhard Euler (1707-1783) fueron escritas en la lengua del Lacio y no en las lenguas nacionales. Con Antiguo Colegio de los jesuitas con su iglesia, en la calle de la Compañía, en una esquina de la Plaza de la Constitución de Málaga “latín y un rocín, andarás el mundo”, refiriéndose a la internacionalidad de esta lengua en la Europa Occidental de la época, al menos a nivel académico.
Los colegios de los jesuitas eran internados y también recibían alumnos externos de forma gratuita. Organizaban sus estudios en menores, medianos y mayores, dependiendo del nivel del
conocimiento del latín. Para el estudio de esta lengua usaban las Introductiones latinae (1481) del humanista Antonio de Nebrija (1444-1522) y autores latinos como Virgilio, Cicerón y Valerio Máximo.
Sus clases solían organizarse en dos bandos, practicando las disputationes de retórica. También representaban obras de teatro, a las que invitaban a los padres de los alumnos, que formaban parte de alguna forma del aprendizaje. Sólo un pequeño porcentaje de la población del Antiguo Régimen estudiaba en los colegios de los jesuitas.
Tres modelos educativos en un mismo edificio: un modelo humanista cristiano, un modelo centrado en los contenidos, cuyo conocimiento presupone nos hará libres y un modelo dinamizador que quiere atender a todos y centrado en las peculiaridades del niño, la niña y el joven.
Un modelo integrador, como hace la propia Plaza, no lejos del Postigo de los Abades, con la variedad de gente que la ocupa. Llegando a media mañana, se reúne ahora una muchedumbre de varias nacionalidades. Y seguimos escuchando al clarinete, junto al niño absorto en la artista y su melancólica melodía, pero también una campana más lejana, con un sonido fuerte, y otros pájaros. Sonidos que se mezclan como el de los idiomas variopintos de la Plaza y del colegio, que se reciclan como las piedras del viejo teatro romano que luego fueron alcazaba. Luz intensa y sonidos mezclados, escritos en una ecuación de onda con infinidad de soluciones, no acotada y no resuelta. Tres modelos educativos distintos en un mismo edificio, en épocas diferentes, buscando la enseñanza de un conocimiento y una Educación llevada por diferentes caminos hacia un mismo fin, tal vez la no siempre fácil convivencia entre las personas.
Canta un pájaro, tal vez un mirlo, a esta hora temprana de la mañana. Su canto se mezcla con el sonido de la campana y con la luz diáfana y agradecida de estas horas matutinas. Continuamos
leyendo, en el letrero informativo. Nos dice que cuando los jesuitas fueron expulsados en 1767, dos importantes instituciones malagueñas pasaron a ocupar lo que había sido el colegio de los jesuitas: el Consulado del Mar en 1785 y la sede de la Sociedad Económica de Amigos del País en Málaga en 1789.
El edificio se reutilizó, como las piedras de un antiguo teatro romano cercano, usadas para construir una ciudadela árabe medieval, la alcazaba.
Ciertamente, durante la Ilustración y muy especialmente durante el siglo XIX, los gobiernos fueron conscientes de la necesidad de controlar la enseñanza, y esto fue la génesis de los sistemas
educativos nacionales. “Un pueblo no se controla con las bayonetas, sino con la religión y la enseñanza”(3). Después del 3 de abril de 1767, cuando los jesuitas fueron expulsados, sus temporalidades, sus colegios, siguieron teniendo, en numerosas ocasiones, un uso educativo.
El colegio de Málaga fue usado entonces como Escuela Normal de maestros y maestras. Fue escuela del magisterio durante un largo período, entre 1859 y 1960. Allí estudió Victoria Kent Siano
(1892-1987), la diputada feminista republicana. Para la parte femenina, había una Escuela Aneja de Niñas, donde las estudiantes hacían las prácticas. La base legislativa y modelo educativo era el de la Ley Moyano de 1857. Este modelo educativo sigue al dicho ilustrado, “socorre al diligente, niega al perezoso”. Extender el conocimiento nos hará más felices, la escuela y el maestro son los depositarios del saber, que transmite a las nuevas generaciones. Como dice el arquitecto Don Pedro Mariño, “construyamos templos del saber”, refiriéndose a las escuelas(4). El maestro es el centro de este modelo educativo y los estudiantes van a la escuela a aprender.
La luz ahora es más poderosa, reverbera sobre las paredes e inunda de un blanco intenso toda la plaza. Hay más gente. Ya no oímos ni al pájaro ni la campana, pero una artista toca un clarinete cerca de nuestra escuela. Un niño se ha quedado quieto y absorto mirando el instrumento y escuchando una melodía en modo menor.
Junto a la verja que da acceso a la antigua escuela, en el mismo edificio del que hablamos, leemos “CEIP Practicas número 1”, tu escuela pública en el corazón de Málaga. Vemos globos de colores colgados y un arco iris en el que está escrito “Comunidad de Aprendizaje”. Leemos que la escuela quiere ser integradora, atender a la diversidad, en el que se aprende a un “ritmo de risas frescas, de música, de juegos y de infinidad de idiomas variopintos… en el que se reúne alumnado sirio, marroquí, chino, malagueño o venezolano en un mismo lugar”. El mismo edificio es hoy ocupado por una escuela con otros ideales. “Apostamos por el diálogo, la inclusión, la atención a la diversidad, una comunidad de aprendizaje, un aprendizaje por proyectos, un trabajo en equipo”(5).
Tres modelos educativos en un mismo edificio: un modelo humanista cristiano, un modelo centrado en los contenidos, cuyo conocimiento presupone nos hará libres y un modelo dinamizador que quiere atender a todos y centrado en las peculiaridades del niño, la niña y el joven.
Un modelo integrador, como hace la propia Plaza, no lejos del Postigo de los Abades, con la variedad de gente que la ocupa. Llegando a media mañana, se reúne ahora una muchedumbre de varias nacionalidades. Y seguimos escuchando al clarinete, junto al niño absorto en la artista y su melancólica melodía, pero también una campana más lejana, con un sonido fuerte, y otros pájaros. Sonidos que se mezclan como el de los idiomas variopintos de la Plaza y del colegio, que se reciclan como las piedras del viejo teatro romano que luego fueron alcazaba. Luz intensa y sonidos mezclados, escritos en una ecuación de onda con infinidad de soluciones, no acotada y no resuelta. Tres modelos educativos distintos en un mismo edificio, en épocas diferentes, buscando la enseñanza de un conocimiento y una Educación llevada por diferentes caminos hacia un mismo fin, tal vez la no siempre fácil convivencia entre las personas.
————————————————————————————————————————————————– (1) La Compañía de Jesús fue fundada en Roma en 1740 y, aunque inicialmente no era su intención, se dedicaron a la enseñanza de la juventud. (2)Philosophiæ naturalis principia mathematica, publicada el 5 de julio de 1687 (3)Frase atribuida a Charles Maurice de Telleyrand -Périgord (1754-1838) (4) Pedro Mariño (1865-1931), arquitecto natural de Benavente (Zamora), pero afincado en A Coruña. Entre 1901 y 1927 diseñó y construyó en estilo ecléctico – modernista el Ayuntamiento de A Coruña (que sustituía en estas labores al edificio del antiguo colegio de los jesuitas, del que sólo queda hoy la iglesia parroquial de San Jorge). También diseñó el Pabellón de Colonias (actual Facultad de Enfermería de la UDC) y varios colegios de la ciudad de A Coruña, como el actual CEIP Concepción Arenal. Del Prólogo del proyecto de este edificio es la frase que se cita: “Así como antes una iglesia era uno de los edificios más visibles y significativos de una ciudad, las escuelas deben ser como templos, pero templos del saber”. Archivo Municipal de A Coruña (5) Frases que podemos leer en la página web del CEIP “Prácticas nº1 de Málaga”, https://www.ceippracticasn1.org/
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Referencias bibliográficas:
– BARTOLOMÉ MARTINEZ, B. (1995): Historia de la acción educadora de la Iglesia en España. BAC.
– BOWEN, J. (1985): Historia de la educación occidental. Herder.
– COSTA RICO, A. (2004): Historia da Educación e da cultura en Galicia. Xerais.
– DELGADO CRIADO, B. (1993, coordinador): Historia de la Educación en España y América. Tomo II. La Educación en la España Moderna (siglos XVI-XVIII). Fundación Santa María.
– DOMÍNGUEZ GARCÍA, J.M. (2010): Cátedras de gramática y educación en Galicia. Siglos XVI y XVII. Instituto de Estudios Gallegos Padre Sarmiento (CSIC).
– MARTÍN CUADRADO, A.M., CAMPOS BARRIONUEVO. B. y PÉREZ SÁNCHEZ, L. (2021, coordinadores): El desarrollo de la profesión docente. Una nueva visión desde la acción pedagógica. UNED.
– VERGARA CIORDIA, J. (2003, coordinador): Estudios sobre la Compañía de Jesús. Los jesuitas y su influencia en la cultura moderna (siglos XVI-XVIII). UNED.
Cómo citar esta entrada:
Domínguez García, J.M. (25 de agosto del 2024). Un mismo edificio, tres modelos educativos. Prácticum y Prácticas Profesionales.[Blog].https://gidpip.hypotheses.org/5732
May Cano Ramos y Ana C. Biurrun Moreno. Profesoras Tutoras de Prácticas en UNED Talavera y Pamplona
XIII Jornadas de Innovación Docente de la UNED
Las tareas y funciones del profesorado tutor de prácticas, además de las incluidas en los estatutos del profesor tutor de UNED, suponen otras actividades: como el seguimiento y apoyo del estudiante en prácticas, el nexo de unión con los diferentes agentes participantes y labores de gestión (Martín-Cuadrado et al., 2022).
Asumiendo las competencias del profesorado tutor de prácticas (Martín-Cuadrado et al., 2020), se hace necesaria una formación básica y un acompañamiento cercano y propio en las asignaturas de prácticas.
Así nació el Plan de Formación para el Profesorado Tutor de Prácticas. Se compone de tres programas: Acogida, Acompañamiento y Mentoría, Formación Básica y Formación Avanzada (desarrollo profesional).
El primero de ellos, denominado Acogida, Acompañamiento y Mentoría, se lleva implementando desde hace tres años en asignaturas de dos titulaciones (Biurrun, Cano y Martín-Cuadrado, 2022):
· Grado de Educación Social/Asignatura Prácticas Profesionales III.
· Máster en Formación del Profesorado de ESO, Bachillerato, FP y Escuelas Oficiales de Idioma/Asignatura Prácticum.
La acogida, acompañamiento y mentoría, está compuesta por tres fases:
Fase previa. Conocimiento y vinculación.
Fase 1. Preparación para las tutorías.
Fase 2. Reflexión- acción- reflexión sobre el desempeño tutorial.
Durante el desarrollo de este programa, se han recogido las sugerencias de los profesores tutores noveles y se ha realizado un balance de lo aportado y las necesidades percibidas. Con todos estos datos, el programa se ha ido reformulando y mejorando anualmente. Se trata, por tanto, de un proyecto vivo y moldeable, lo que permite un mayor acercamiento al profesorado tutor novel de prácticas y sus necesidades.
En este tiempo de implementación, se han elaborado materiales para apoyar al profesorado tutor de prácticas en su labor tutorial. En un primer momento, se realizaron a demanda, bien del profesorado tutor, bien de la propia situación. Esto ha dado paso a una preparación más sistematizada de estos materiales.
En esta comunicación se presentarán y analizarán los principales recursos elaborados, hasta el momento, en las dos asignaturas en las que se está aplicando el programa: infografías enriquecidas sobre los puntos principales en los que se debe detener el profesorado tutor.
Infografía asignatura Prácticas Profesionales III. Grado Educación Social
Biurrun Moreno, A.C., Cano Ramos, M.A. y Martín-Cuadrado, A.M. (31 de mayo del 2022). Programa de formación del profesorado tutor principiante de prácticas en UNED: acogida, acompañamiento y mentoría [Vídeo en CANAL UNED). XII Jornadas de Investigación en Innovación Docente de la UNED (Sesiones Paralelas). https://canal.uned.es/video/628361346f3c002a0742a86a
Martín-Cuadrado, A.M., González-Fernández, R. y Méndez-Zaballos, L. (2022). Los actores y etapas del Prácticum en contextos educativos a distancia (cap. 1). En A.M. Martín-Cuadrado, L. Méndez-Zaballos y R. González-Fernández (Coords.), El Prácticum en contextos de enseñanza no presenciales: Investigación desde la práctica (pp. 11-30). Narcea.
Martín-Cuadrado, A. M., González-Fernández, R., Méndez Zaballos, L., y Malik Liévano, B. (2020). Competencias tutoriales de los/as responsables de prácticas profesionales en contextos de enseñanza a distancia. Revista Prisma Social, (28), 176-200. https://revistaprismasocial.es/article/view/3385
María José Corral Carrillo. Profesora Tutora del Prácticum en el MAES. UNED-Sevilla
XIII Jornadas de Innovación Docente de la UNED
Desde el curso académico 2021-2022 se viene realizando en los centros asociados de Sevilla, Huelva, Calatayud, Pamplona, Elche e Islas Baleares unas Jornadas de Acogida para los agentes protagonistas de las Prácticas Externas: estudiantes, profesores tutores de prácticas y tutores profesionales.
Es una de las actividades programadas en el contexto de los Proyectos de Innovación Docente (PID) que se organizan desde el IUED y el Vicerrectorado de Innovación Educativa. El GID Prácticas Profesionales (GID PiP) participa, en esa ocasión, con el objetivo de visibilizar las asignaturas de prácticas externas y prácticum y constatar la necesidad de organización y gestión desde el inicio del curso académico, implicando a recursos humanos e institucionales universitarios (Martín-Cuadrado, 2024).
Las Jornadas se conciben como un espacio de encuentro donde se fomenta la participación de todos los actores involucrados: estudiantes, tutores profesionales y tutores académicos.
En cada edición los participantes realizan un cuestionario diseñado para recopilar datos sobre diversas percepciones y experiencias. Este cuestionario es una combinación de preguntas cerradas (escala Likert de cuatro puntos), que permiten a los participantes expresar su grado de acuerdo o desacuerdo con afirmaciones específicas; así como preguntas abiertas que sirven para recoger comentarios detallados y reflexiones personales sobre los temas abordados. Esta combinación con preguntas mixtas garantizará una comprensión completa y enriquecedora de las opiniones y puntos de vista de los participantes.
Las preguntas abiertas del cuestionario han sido procesados utilizando el programa NVivo, lo cual ha permitido un análisis detallado y sistemático de los datos, identificando patrones, tendencias y relaciones significativas entre los mismos. Ha proporcionado una comprensión de las percepciones y opiniones expresadas en el cuestionario.
Ha sido posible generar nubes de palabras para visualizar las palabras más frecuentes en el conjunto de datos, lo que ha ayudado a identificar temas y conceptos clave. Así como analizar verbatims para obtener una comprensión más profunda.
En esta comunicación se presentan algunos de los resultados más significativos en cuanto a la información recogida durante las dos ediciones realizadas.
Los participantes consideran en un 84,54 % que las Jornadas son útil o muy útil para orientar las prácticas. Además, consideran en un 96.39 % que les ayuda a conocer el rol del tutor académico y en un 93,38 % para conocer el rol del tutor profesional. Destacan las impresiones de los estudiantes principiantes, el 93,37 % consideran útil y muy útil su celebración. Por lo que el GID-PiP sugiere la necesidad de este tipo de actividades en los Centros Asociados al inicio del curso académico.
Susana Mª García Vargas. Profesora Tutora de Prácticas. Grado Educación Social. UNED-Jacinto Verdaguer
XIII Jornadas de Innovación Docente de la UNED
Las prácticas en la UNED se desarrollan desde la mirada de tres agentes formativos: equipo docente, profesor/a tutor/a del centro asociado, tutor/a profesional de prácticas en la entidad colaboradora. Y, el destinatario sería el estudiante. De esta forma, en la UNED se conoce como “cuarteto” (Biurrun, 2019)
El GID Prácticas Profesionales (UNED) viene realizando un estudio desde el curso académico 2018-2019 centrado en la figura del tutor/a profesional de prácticas en la entidad colaboradora y el diseño de actuaciones organizativas y facilitadoras de su función tutorial (Martín-Cuadrado et al., 2020; 2023). Se considera como la figura pedagógica de menor visibilidad científica y que puede presentar mayor desorientación en su quehacer formativo, debido a la libre voluntad que las diferentes instituciones universitarias/no universitarias incurren en esta figura (Mora et al., 2022)
Algunas investigaciones han valorado el sentir de este profesional (Estévez Estévez, 2021; Gorichon et al., 2020; Sgrecia et al., 2023), y en base a ello, esta comunicación pretende contribuir con el objetivo de conocer el papel del/a tutor/a profesional de prácticas en entidades colaboradoras de los centros asociados de la UNED, así como los elementos que definen su praxis tutorial.
Se ha recogido información tras la realización de 5 de grupos de discusión, con profesorado tutor de prácticas, tutores de prácticas profesionales y alumnado de diferentes centros asociado de UNED. La duración fue de 2 horas, en el que se aplicó una batería de preguntas resultante de otros dos instrumentos anteriores: cuestionario y entrevistas (Martín-Cuadrado et al., 2023).
El análisis de los datos cualitativos muestra el papel del/a tutor/a de prácticas y el rol que desarrolla. Se observan aspectos a nivel personal, donde se relata cómo vive la realización de las prácticas en primera persona (competencias, vivencias y mejoras continuas), y el nivel procedimental, que hace referencia a la interrelación entre el/a tutor/a y el desarrollo de las prácticas y las instituciones (acompañamiento, expectativas, colaboración con la universidad y mejora en el intercambio de información)
En el caso de los elementos de la praxis tutorial, el foco está en la concepción del prácticum, su desarrollo y la organización institucional, tanto a nivel individual (rol de las prácticas, importancia de las tutorias, desarrollo de las prácticas en la UNED) como a nivel organizativo (desarrollo y seguimiento de las prácticas y evaluación).
Los resultados nos han permitido confirmar datos obtenidos con otros instrumentos, valorar las opiniones y necesidades de estos agentes, destacando la desarticulación entre la universidad y el centro colaborador de prácticas en términos de formación, metodología y criterios. Se tiene en cuenta que la responsabilidad de la universidad con estos agentes es una asignatura pendiente, ya que necesitan de un compromiso formativo que les ayude a incrementar los tiempos compartidos entre ambos y avanzar en una mayor integralidad formativa universitaria, aspectos que nos hacen reflexionar sobre el camino correcto para mejorar la calidad de las prácticas formativas.
Palabras clave
Agentes pedagógicos, entidades colaboradoras de prácticas, praxis tutorial.
Referencias bibliográficas
Biurrun Moreno, A.C. (20 de diciembre del 2019). Cuarteto de cuerdas para profesionales. Prácticum y Prácticas Profesionales. [Blog]. https://gidpip.hypotheses.org/3810
Estévez, B. E. (2021). La empleabiliad como reto para el Prácticum. In XVI Symposium Internacional sobre el Practicum y las prácticas externas. Prácticas externas virtuales versus presenciales: transformando los retos en oportunidades para la innovación: actas. Poio (Pontevedra) 7, 8 y 9 de julio de 2021 (pp. 176-188). Asociación para el Desarrollo del Prácticum y de las Prácticas Externas. https://drive.google.com/file/d/1Mu8MfS6q9UgCcSQpmx1ihqbIOQmxKSvv/view
Gorichon, S., Salas, M., Araos, M. J., Yáñez, M., Rojas-Murphy, A., & Jara-Chandía, G. (2020). Prácticas de mentoría para la inducción de docentes principiantes: análisis de cuatro casos chilenos al inicio del proceso. Calidad en la Educación, (52), 12-48. https://www.scielo.cl/scielo.php?pid=S0718-45652020000100012&script=sci_arttext
Martín-Cuadrado, A.M., González-Fernández, R., Méndez Zaballos, L. y Malik Liévano, B. (2020). Competencias tutoriales de los/as responsables de prácticas profesionales en contextos de enseñanza a distancia. Revista Prisma Social, (28), 176-200. En https://revistaprismasocial.es/article/view/3385
Martín Cuadrado, A. M., Méndez-Zaballos, L., & Haas Prieto, V. (2023). Estudio comparativo sobre percepciones de tutores de prácticas españoles y chilenos ante su tarea. Revista Fuentes, 25(3), 318–331. https://doi.org/10.12795/revistafuentes.2023.23099
Mora Jaureguialde, B., Pujalte Pérez, L.V y Márquez Carrasco, M.D. (2022). La tutoría profesional en contextos educativos a distancia. En A.M. Martín-Cuadrado, L. Méndez Zaballos y R. González Fernández (Coords., 2022), El Prácticum en contextos de enseñanza no presenciales. Investigación desde la práctica (pp. 71-91). Narcea
Scgreccia, N., Marquéz, M. D. y Álvarez, S. (2023). Experiencia 3. En Los e-diarios de los actores del prácticum y Prácticas externas Conocimiento sobre el aprendizaje práctico de los estudiantes (1ª parte). El e-diario de los actores del prácticum y prácticas externas: una investigación desde la RedTICPraxis (pp. 52-57). Narcea.
Rubén Caro Coronel. Estudiante Grado Educación Social UNED-Huelva.
La experiencia de las prácticas profesionales es uno de los deseos desde que se comienza a estudiar el Grado de Educación Social por la UNED, donde ese contacto con la universidad y la realidad socioeducativa en la mayoría de las veces ocurre tras una pantalla de ordenador. Muchas horas dedicadas y muchas asignaturas estudiadas para poder ponerla en práctica en este período.
Conocía la entidad desde hacía muchos años, como voluntario y colaborador de ella, por eso no dudé un segundo en solicitar la realización de prácticas en la Asociación de familiares de drogodependientes Resurrección. Aún conociéndola ese primer contacto laboral fue de mucha incertidumbre y nervios. ¿Estaré cualificado para desarrollar mi trabajo? ¿Cumpliré con las expectativas? ¿Sabré desenvolverme?… esas eran muchas de las dudas que me han rondado al principio de este período.
Me fue bastante fácil identificar las necesidades que había que trabajar e intentar mejorar, por eso fui directamente al punto que nos ha llevado hasta aquí, una escuela de emociones y habilidades sociales, donde los protagonistas fueran los usuarios de la entidad.
Como manifesté en el primer cuatrimestre a mi tutora, era una tarea que tenía una gran dificultad, la apatía con la que los usuarios llegan a la entidad, desmotivados, y con ganas de todo pasé deprisa. No fue fácil, pero me sorprendí al darme cuenta de que tenía las suficientes herramientas para enfrentarme a muchas de las situaciones que han ido surgiendo a lo largo de las diferentes sesiones, como han podido ser: emociones contenidas muchos años por usuarios que nunca la habían manifestado, momentos de tensión y pelea que aplicando los conocimientos adquiridos se han podido solventar sin la intervención de terceras personas.
Tuve la suerte de comenzar a desarrollar estas actividades ya en el primer cuatrimestre, al Equipo Técnico y Junta Directiva le parecía algo muy interesante y querían que se pusiera en práctica cuanto antes. Esto jugó una gran ventaja en mí, pues pude pulir muchas cosas antes de comenzar este segundo cuatrimestre, como, por ejemplo, la capacidad de adaptación que se ha de tener al trabajar con personas sin hogar.
Puedo decir, que todos los conocimientos adquiridos estos años en las diferentes materias tienen sentido y se pueden poner en práctica cuando llegas a un centro de trabajo, todo lo aprendido sirve.
Me llevé una gran sorpresa cuando en enero, recibí una llamada de la Junta Directiva en la que se me ofrecía un contrato de media jornada por la buena aceptación que había tenido las diferentes actividades que se propusieron y se llevaron a cabo en el primer cuatrimestre, este contrato de monitor que poseo ahora ha disipado todas las dudas y cuestiones que tenía los primeros días cuando empecé.
Esto no ha hecho más que empezar, me da la fuerza y el impulso necesario para terminar con el último escalón que me queda de este Grado.
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Caro Coronel, R. (28 de junio del 2023). El Prácticum, espacio de descubrimiento profesional. Prácticum y Prácticas Profesionales.[Blog].https://gidpip.hypotheses.org/5393
Juan Salamé Sala. Profesor Tutor del Prácticum. Máster Formación del Profesorado. Centro Asociado de la UNED en Calatayud. Inspector de Educación
31 de…, que el lector elija el mes. Suena el despertador y se inicia una jornada más. Me levanto y arranca la rutina de todos los días: aseo, desayuno, vestirse y rumbo al despacho. Como todos los días, ficho y tomamos café con otros compañeros para la tertulia matinal. Al cabo de un rato no muy largo, me siento en mi mesa y me pongo en marcha.
La jornada discurre con tranquilidad, con normalidad. Cierro algunos expedientes pendientes. Alguna nota para el compañero encargado de cerrar otros temas. Pasa el tiempo, algunas visitas de familias con problemas relacionales (familia – profesor). Recojo algunos objetos particulares acumulados a lo largo de los años, algunos documentos de tipo más personal. Llega el final de la jornada. Muchos compañeros vienen a despedirse con todos los parabienes imaginables. Última cerveza con los de siempre. Y vuelvo a casa.
1 de …, que el lector indique el mes siguiente al elegido. No suena el despertador, pero me despierto a la misma hora. Me quedo en la cama, no me levanto, no arranca la rutina de todos los días: aseo, desayuno, vestirse y rumbo al despacho. Al final, tras mil vueltas me levanto. ¡Nada que hacer! ¡Vacío enorme! De manera inconsciente desayuno y me arreglo. ¿Para qué? Pensando en cómo rellenar este vacío oscuro, vienen a mi memoria momentos vividos hace muchos años. Empiezan a pasar imágenes de mi niñez, mi juventud… como la película de mi vida. ¿No suelen decir que, en los últimos momentos de la vida, antes de apagarse, se visualiza la película de su vida? Sin llegar a este extremo, echo la vista atrás y veo el camino recorrido.
Siento de nuevo la ilusión del primer día de universidad y la rapidez del discurrir de los cursos. Con más claridad revivo, con el título aún sin secar y con la única formación que me daban mis propias vivencias como alumno, entrar en el aula y ver a 40 adolescentes expectantes y presto a medirse conmigo. Lo que pasó este primer curso, mejor correr un tupido velo. Los años desfilan por los vericuetos de mi mente y me doy cuenta de la enorme distancia entre los conocimientos que nos da la universidad y los conocimientos adquiridos tras todos los años de un itinerario profesional. Lo aprendido en la universidad nos sirve para seguir aprendiendo. Es el punto de partida, punto de partida que adquiere un peso enorme, no siempre reconocido ya que todo depende de él.
Día tras día, curso tras curso, como un lego, hemos construido una pirámide de saberes, de conocimientos, de saber hacer y saber estar. Es la plusvalía de lo que hemos aprendido, de la formación recibida (no siempre), de nuestros éxitos y no éxitos. Una plusvalía que también ha supuesto un gasto, más bien una inversión de la sociedad. Toda plusvalía supone unas ganancias, un provecho para alguien.
Pero este 1 de … no suena el despertador y me quedo en la cama. ¿Qué hago con esta plusvalía? ¿Dónde está? ¡Qué derroche! ¿Se lo puede permitir la sociedad que ha invertido en nosotros? ¿Nos dejamos deslizar por este vacío enorme?
No se puede perder esta plusvalía. Recordemos que no hace tanto tiempo, a finales del siglo XIX y en la primera mitad del siglo XX, existía la figura del “aprendiz” formado por un compañero mayor llamado “maestro”, conocedor del oficio, con experiencia… ¿Por qué no establecer esta figura de “maestro de maestros”, con carácter voluntario? ¿Por qué no diseñar un programa para poder mentorizar a los docentes nóveles, para acompañarlos en estos primeros momentos tan complejos y difíciles? Este “maestro-mentor” no sería un tutor al uso como existen cuando los docentes nóveles están en prácticas. No tendría ninguna responsabilidad administrativa, evaluadora. Simplemente acompañaría al joven docente para orientar, aconsejar, transmitir sus conocimientos, su experiencia, sus vivencias, para enseñar lo que no está en los libros. En definitiva, para acompañarle ayudando a construir / consolidar su identidad profesional. Estoy seguro de que, muchos de los que estamos al borde de este vacío enorme, asumiríamos este rol con toda ilusión por compartir su saber. ¿Por qué no una mentoría intergeneracional?
Lo más probable es que aparezca un sin fin de problemas no solo desde la administración también de docentes, de dificultades, reales o no reales, e, incluso, una posible falta de voluntad para analizar la necesidad o no de crear esta nueva figura.
Pero algo se mueve. Cabe resaltar una noticia que puede ser positiva si llega a buen puerto. El Ministerio de Educación y Formación Profesional está trabajando en un proyecto, ya público, de Real Decreto por el que se establece la ordenación del sistema de formación profesional. Su artículo 172 contempla la figura de “Experto senior docente”. Y establece las siguientes consideraciones:
1. Las administraciones podrán contemplar la figura del experto senior docente que, una vez abandonado el servicio activo, deseara desempeñar tareas de mentoría con nuevos docentes en los módulos profesionales en los que tenía atribución docente.
2. La administración podrá autorizar su participación dentro del aula en el apoyo a los procesos de aprendizaje de uno o varios módulos profesionales, a petición expresa del centro de formación profesional y, sin que ello implique, en ningún caso, sustitución del puesto docente correspondiente ni el desempeño de un puesto de trabajo.
3. El desempeño del experto senior docente en ningún caso implicará retribución salarial.
El planteamiento es el correcto, pero la pregunta es: ¿por qué no contemplar esta figura de “experto senior docente” a las demás etapas de todo el sistema educativo español? ¿No sería la inserción profesional para este docente recién contratado o recién funcionario en prácticas más llevadera? ¿Y para este docente novel que llega a un centro, muy lejos de su domicilio y solo sin conocer a nadie? ¿O para este otro que, nada más llegar, le dan los grupos más difíciles en nombre de un “derecho de elección de grupo por antigüedad”? El mentor / experto senior docente no solo es imprescindible en los centros de difícil desempeño sino en cualquier centro. El “Experto senior docente” puede ser, debe ser, la figura necesaria. El proyecto solo plantea la idea que debería desarrollarse. Las administraciones deberán facilitar su incorporación y animar a los centros a participar en el marco amplío de los planes de acogida.
¡Reivindico seguir siendo útil a la sociedad! ¡Reivindico poder compartir esta plusvalía que da toda una vida profesional con nuevos compañeros y compañeras! ¡Reivindico no caer en este vacío enorme! ¡Reivindico que la sociedad no me arrincone al cumplir una determinada edad!
No decido, pero digo que la mentoría intergeneracional es necesaria. Digo que la mentoría intergeneracional es posible. ¡Hagamos que, entre todos, sea pronto una realidad!
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Salamé Sala, J. (14 de abril del 2023). La mentoría intergeneracional o cómo no perder la plusvalía del aprendizaje a lo largo de toda la vida. Prácticum y Prácticas Profesionales.[Blog].https://gidpip.hypotheses.org/5384
Aline Vallejo Costas. Estudiante Grado Pedagogía UNED-Pontevedra.
Desde bien temprano, ya en las materias de primer curso del Grado de Pedagogía, nos vamos topando con términos recurrentes a lo largo de nuestro periplo como estudiantes, dado que todos ellos forman parte indisociable de nuestra futura actividad como profesionales de la Educación.
Una de estas palabras es la de tutor/a.
Son muchas las definiciones aportadas por los diferentes autores, pero a nivel personal y con permiso de todos los eruditos en la materia, me gusta remontarme al origen etimológico de la expresión. “Tutor” procede de la palabra latina tueri; que significa “velar por”, “proteger”, “defender”, significados sin duda, dotados de una gran carga emocional, que se hará evidente durante la puesta en practica de la propia acción tutorial.
La persona tutora nos acompaña a lo largo de nuestra vida. Seguramente todos y todas recordaremos con nostalgia a nuestro primer profesor tutor. Esta labor, toma si cabe más importancia en una institución como la UNED, donde la formación desde la distancia hace que el apoyo tutorial sea fundamental en nuestro proceso de enseñanza-aprendizaje.
Mi inmersión en la materia de Prácticas Profesionales III, fue sin duda toda una experiencia, colmada de lecciones. No puedo negar que fuera una tarea sencilla, sobre todo la toma de contacto con el que sería mi centro de Prácticas. A diferencia de algunos compañeros, en mi caso, trabajo en un ámbito ajeno al de la Educación, por lo que la búsqueda de centro resultó algo compleja. Enseguida me puse manos a la obra indagando, leyendo y adentrándome en los valores y principios recogidos en los diferentes proyectos educativos a los que tenía acceso, correspondientes a determinados centros de enseñanza de mi ciudad, con el apoyo y las pautas que, desde el centro asociado, nos iba dando Beatriz, mi profesora tutora.
Una idea rondaba en mi cabeza, y no era otra que la de intentar llevar a cabo mis prácticas en un centro comprometido con la diversidad, con la educación inclusiva, con la prevención de la violencia en todas sus formas y con los más desfavorecidos.
Con la ayuda y acompañamiento de Beatriz, todo fue más sencillo. Sus tutorías me sirvieron como hoja de ruta para un desempeño eficaz de la parte práctica. Me he sentido muy acompañada por ella, tanto cada lunes en sus clases, como de forma asíncrona, a través del planteamiento de dudas e inquietudes que me iban surgiendo en relación con todo el proceso. Nuestra relación, estudiante-tutora, ha gozado siempre de un feedback que ha sido esencial para el desarrollo de la asignatura.
Tras los trámites administrativos y documentales, mi suerte llegó el día que recibí la llamada de Agustín y de Cris, director y jefa del departamento de Orientación respectivamente del IES de Teis en Vigo. Dos personas profundamente comprometidas con la praxis educativa, que no dudaron en acogerme, protegerme y velar por mí.
El Prácticum en un entorno de difícil desempeño como el IES de Teis, es un choque contra una realidad para muchos inexistente, entre quienes me encontraba yo, antes de llevar a cabo mis prácticas. Desde mi perspectiva como estudiante y como madre de una adolescente, nunca pensé que tan próximas a mí, existieran situaciones de tan inmensa dificultad. La teoría la tenía muy clara; conocimiento a cerca de los planes contra el absentismo escolar, los conflictos socioeducativos, las posibles discapacidades del alumnado, las situaciones de pobreza, los entornos familiares conflictivos y un largo etcétera. Pero cuando estas problemáticas se materializan en situaciones reales, su relación con la teoría se convierte en un aprendizaje enormemente significativo, no solo a nivel educativo, sino a nivel personal y que tendrá gran repercusión en lo vocacional.
En un contexto de este tipo, la función como tutora de Prácticas de Cris, adquiere un papel fundamental. Ella es la personificación de vocación, implicación, comunicación, protección… Sócrates ensalzaba a la persona que enseñaba lo que sabía, sin ningún tipo de recompensa.
Así definiría yo a mis tutoras.
A través de su acompañamiento, he sido capaz de evaluarme a mí misma, de reflexionar sobre distintos puntos de vista y lo que es más importante, de alcanzar el conocimiento desde la acción y la interacción.
En palabras de Freire (1970), no hay diálogo, tampoco, si no existe una intensa fe en los hombres. Fe en su poder de hacer y rehacer. De crear y recrear. Fe en su vocación de ser más, que no es privilegio de algunos elegidos sino derecho de los hombres (p.87).
El resultado de mi experiencia tras el Prácticum no es otro que el fortalecimiento de mis principios como futura profesional de la Pedagogía, gracias sin duda a esa rosa de los vientos que ha significado para mí el binomio formado por mis tutoras Beatriz y Cris. La primera, volcada en una intervención orientadora, la segunda desde un contexto de índole práctica.
Ambas, marcando el rumbo, guiándome a través de su entusiasmo en la transmisión de aprendizajes.
Referencias
Freire, P. (2020). Pedagogía del oprimido (2ª ed., reimp. ed.). Siglo XXI de España.
García Amilburu, M., & García Gutiérrez, J. (2020). Filosofía de la educación: Cuestiones de hoy y de siempre (3ª ed., Obras Básicas UNED). Universidad Nacional de Educación a Distancia y Narcea.
González-Benito, A. Vélaz-de-Medrano, C. (2014). La acción tutorial en el sistema escolar. Universidad Nacional de Educación a Distancia.
Martín Cuadrado, A. M.(2022). Retos actuales del sistema educativo. Propuestas de actuación desde la educación social (1.ª ed., Universidad). Octaedro.
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Vallejo Costas, A. (17 de marzo del 2023). Velar y proteger. Prácticum y Prácticas Profesionales.[Blog].https://gidpip.hypotheses.org/5336
Diana Castillo Villabona. Estudiante Grado Educación Social. UNED- Madrid Jacinto Verdaguer
Estimadas(os) compañeras(os), soy Diana Castillo Villabona, de origen colombiano, llevo viviendo en España hace ya más de 20 años y acabo de cursar la asignatura Prácticas Profesionales III que pertenece al tercer año del Grado de Educación Social.
Mi recorrido en la UNED empieza en el 2010, cuando decidí matricularme en Educación Social. He tenido que dejar los estudios en varias ocasiones por motivos personales, pero en el 2019 los retomé con el objetivo de finalizarlos.
Estudiar esta carrera surge de la necesidad de aprender cómo vivir en la diversidad, como explicar a los de mi alrededor que es requisito respetar al otro asi sea diferente en pensamiento, físicamente o en creencias.
Comenzaré contándoles que el sitio donde he realizado las prácticas es un referente para mí por su labor social y antes de solicitar la plaza había buscado información sobre qué hacían, cómo trabajaban y con quién desarrollaban los programas. Mi motivación era máxima y más cuando me hicieron la entrevista y me dieron su aprobación para poder realizarlas. Estoy hablando de la Fundación Tomillo, una organización que trabaja con colectivos vulnerables en riesgo de exclusión social especialmente con programas para niños, niñas y jóvenes. Hay una área de actuación de la fundación localizada en el distrito de Usera en Madrid que se llama “SAI”; un servicio de atención a la infancia donde los menores del barrio acuden después de las clases a diversas actividades como refuerzo educativo, tiempo de ocio, orientación laboral o escuela de musicalidad.
Mis prácticas las he realizado participando en dos de las actividades: en la actividad de refuerzo educativo y en la de tiempo de ocio. Los niños, niñas y jóvenes que participan en estas actividades están escolarizados, muchas veces es el propio centro escolar que les envía a la fundación o remitidos por los servicios sociales.
Durante el comienzo de la intervención como educadora social en prácticas en la actividad de refuerzo educativo, surgió la primera duda acerca de mi identidad como futura educadora social: ¿esta actividad la debería realizar mejor un profesor?, esta era mi percepción inicial cuando empecé con el refuerzo educativo. Pero “esta subjetividad crece a medida que el individuo se relaciona con su entorno” (Tajfel y Turner, 1982, citado en Martín-Cuadrado y García-Vargas, 2019, p.49) me ha permitido pensar y sentir como educadora al relacionarme con el entorno profesional, siendo consciente de pertenecer a un grupo social , aprendiendo, no solo para obtener beneficios, sino también para asumir las consecuencias personales y colectivas de mis actos , lo que me ha ayudado a completar el significado que tengo de mí misma como profesional.
Después de exponer mis dudas a mi tutora de prácticas llegamos a la conclusión que el educador social además de trabajar su identidad personal al auto observarse, debe tener en cuenta el contexto en el que se desenvuelve. No era solo una actividad de refuerzo escolar, había que analizar cómo era la situación individual de cada participante, saber y conocer su expediente y porqué se encontraban allí. Para reconocer ese contexto, la fundación Tomillo, en paralelo con la actividad de refuerzo educativo, realiza un plan pedagógico donde se dedica un tiempo a tratar temas de educación en valores y a reforzar la autoestima y el autoconcepto de cada uno de los participantes. Es llevado a cabo por las educadoras del centro, en el cual también he participado.
A medida que avanzaba en las prácticas se juntaban en mi cabeza la teoría vista en las asignaturas del grado con las prácticas que estaba realizando. Veía que el educador social no solo puede actuar en el campo de la mediación u orientación por ejemplo familiar, sino además en el campo de carácter preventivo. Esa era la palabra clave “prevención”; evitar que los participantes a los que estaba ayudando no llegasen a una situación desfavorable como el fracaso escolar y, por consiguiente, el abandono de los estudios. La misión social de mi profesión era evitarlo.
Entonces decidí indagar sobre los participantes de años anteriores, que había sucedido con ellos, y me llevé una grata sorpresa. La gran mayoría siguen cursando sus estudios, o están ya en orientación laboral, que es otro de los programas de la fundación.
Poco a poco fui asumiendo mi rol, gracias al respaldo del equipo multidisciplinar del centro que me prestaron su apoyo en todo momento. Recordaba el principio deontológico de la “acción socioeducativa” donde como educadores sociales durante el proceso de intervención realizamos un acompañamiento ayudando a que los participantes sean los actores principales de sus vidas. Catálogo de funciones y competencias del educador social. (www.eduso.net). El ser guía de los participantes y que te vean como un referente es básico en nuestro trabajo. Al crear vínculo con los participantes se forma un sentido de pertenencia, donde la fundación es una comunidad de aprendizaje para educadores como para los que asisten a las actividades.
En cuanto a mi participación en la actividad de tiempo de ocio ( normalmente los que acuden a refuerzo educativo , acuden a tiempo de ocio también), fue gratificante y divertida a la vez. Tuve la oportunidad de aplicar las competencias adquiridas como monitora de ocio y tiempo libre. Además me sirvió para tener una visión mas global de las actitudes y conocer más las aptitudes de los participantes. Este era un momento de distensión, donde como educadora en prácticas tenía la iniciativa para desarrollar dinámicas grupales y actividades manuales.
Mi implicación con las prácticas ha sido por cuestión de tiempo un poco difícil, ya que trabajo en las mañanas como técnico informático y por las tardes acudía a la fundación. Agradezco a la tutora de prácticasSusana Garcia Vargas y a mi tutora del centro Cristina Pérez Cabrillo, por dedicarme su tiempo ya que sin ellas no hubiera podido entregar la documentación requerida.
Con respecto al plan de trabajo de la asignatura debo decir que realizar el diario me ha resultado complicadísimo, ya que no conseguía en principio verlo como algo mío, si no solo como registro del trabajo realizado. Poco a poco y gracias a las correcciones de la tutora, me fui involucrando y expresando lo acontecido como yo lo veía forjando así mi identidad profesional en los momentos determinados.
Esto me llevó a reflexionar, auto reflexionar mucho sobre la práctica socioeducativa que estaba realizando, a analizar el porqué de ciertas actitudes de los participantes, teniendo en cuenta la labor de educadora donde debo ofrecerles mi ayuda para dar respuestas a sus necesidades y garantizar asi su crecimiento personal (Quintanal y Goig, 2020).
El hecho es que continuaré realizando Prácticas Profesionales IV en la Fundación Tomillo con todo mi esfuerzo y entusiasmo y pensando que en un futuro, puedo continuar trabajando con ellos ya como una educadora social.
Referencias
– Consejo General de Colegios oficiales de Educadores Sociales. Catálogo de funciones y competencias del educador social. www.eduso.net
– Martín-Cuadrado, A.M. y García-Vargas, S.M. (2019). El profesional en la intervención socioeducativa. Construcción de su identidad desde la práctica. En Ana María Martín-Cuadrado y María Julia Rubio Roldán (Coords.) La intervención socioeducativa: diseño, desarrollo y evaluación (Volumen I) (pp. 25-80). Universidad Nacional de Educación a Distancia–UNED.
– Quintanal Díaz J. y Goig Martinez R. (2020). Miradas a la realidad social. CCS.
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Castillo Villabona, D. (28 de febrero del 2023). Aprender haciendo. Prácticum y Prácticas Profesionales.[Blog].https://gidpip.hypotheses.org/5265
Irene Bueno Sánchez. Estudiante Grado Educación Social. UNED- Madrid Jacinto Verdaguer
Para poder hablar del presente se debe tener en cuenta el pasado, y de alguna manera, también las expectativas de futuro. Para tratar mi situación actual voy a contextualizar circunstancias que me han llevado hasta el Grado en Educación Social.
Mi camino en el ámbito social comienza de manera informal en mi familia, y continua más formalizadamente cuando me matriculé del Grado Superior en Integración Social. Este ha sido uno de los momentos más significativos para mí. Tras finalizar el grado superior encuentro un trabajo por horas, por lo que me dedico a trabajar y dejar apartado el tema de los estudios para ahorrar algo de dinero y poder entrar a la universidad. Realizo la Prueba de Evaluación para el Acceso a la Universidad (EVAU) para subir la nota media que tenía y poder entrar de manera presencial a los estudios, aunque debe tenerse en cuenta, que el Grado en Educación Social únicamente se imparte pública y presencialmente en una única universidad en Madrid. El desconocimiento es lo que tiene, hasta el momento en que me quedé en lista de espera para el acceso a estos estudios, no fue cuando me puse en movimiento para conocer otras alternativas, y aquí es donde me cruzo con la UNED.
Me matriculo en el Grado de Educación Social en la UNED de todas las asignaturas del primer curso, e igualmente sucede en el segundo, aunque debo afirmar que ya este último por motivos laborales se me hizo cuesta arriba. Con esta experiencia, reflexiono sobre si debiera o no matricularme del tercer curso con todas las asignaturas (con 2 convalidaciones). Si bien, teniendo en cuenta que había podido sacar los cursos anteriores, sin ninguna duda, opté por cursar todas las asignaturas, entre ellas Prácticas Profesionales III.
Considero que esta asignatura forja mucho interés en los alumnos y alumnas por la motivación que genera, y no ha sido menos en mi caso. La realización de las prácticas me ha generado un sentimiento gratamente elevado, aunque durante el desempeño de las mismas haya tenido variaciones en mi estado de ánimo. Es en estos momentos más adversos donde me encuentro con la siguiente frase: “La experiencia no es lo que te sucede, sino lo que haces con lo que te sucede” (Adouls Huxley, como se citó en Claridad Mental, 2021). Aquí entendí, que me tocaba hacerme cargo de mi experiencia, de mi presente, de lo que quiero, y en consonancia, de mi futuro. Además, gracias al apoyo del equipo profesional con el que he colaborado, mi tutor de prácticas, y la profesora tutora Susana García Vargas del Centro Asociado Jacinto Verdaguer de la UNED, he podido hacer frente a esta experiencia de una forma positiva y como estaba planteada al inicio de esta asignatura.
Mis prácticas han sido llevadas a cabo en la Fundación Gil Gayarre, más exactamente en el servicio de COFOIL (Centro Ocupacional de Formación, Oportunidades e Inserción Laboral). Es una Fundación que trabaja con personas con diversidad intelectual, y aunque ya había tenido experiencia en el sector sociolaboral durante mis prácticas de Integración Social, la realidad y situación que me encontré eran completamente diferentes.
Durante las prácticas he comprendido la necesidad de utilizar modelos claros y determinados basados en conocimientos teóricos y prácticos para el buen desempeño de una intervención, independientemente del colectivo con el que se trabaje. Las decisiones y acciones profesionales deben estar fundamentadas y seleccionadas de forma competente y con conocimiento, de forma que éstas se amolden a la situación y la realidad en la que se trabaja.
En cuanto a la labor como educadora social, he podido experimentar un ambiente laboral donde el trabajo en equipo es la base de toda intervención. En este aspecto me gustaría realizar una parada, ya que, considero que el trabajo en equipo es uno de los principios que dan sentido a la acción social ya que el trabajo resultante es más enriquecedor. Al formar y tomar parte de un equipo profesional también lo haces de las decisiones que se generan dentro de él y, por ende, se refleja en el resultado final. Debo resaltar, que todos lo documentos que se han pedido desde la asignatura no los habría podido realizar adecuadamente sin la colaboración de muchos profesionales de la fundación y la orientación de la profesora tutora del centro asociado. Otro principio que orienta la intervención social es la flexibilidad ya que, las circunstancias, necesidades de apoyo, comportamientos y conductas de cada persona son diferentes y, una planificación rígida puede dificultar y obstaculizar la intervención y adaptación a los intereses y necesidades de cada usuario.
Una de las reflexiones que se debe llevar a cabo durante el periodo de prácticas es acerca de la identidad profesional. Si bien, este punto puede parecer algo ligero si se observa como aquello a lo que nos queremos dedicar, pero, por el contrario, la identidad profesional es lo que nos define como profesionales y conlleva una reflexión más profunda. ¿Cuáles son tus pros? ¿Y tus contras? ¿Qué te puede ayudar y complementar? ¿Qué se presenta como amenaza y cómo puedes hacerle frente? En mi caso, y tras la realización de las prácticas defino mi identidad profesional como herramienta, es decir, como educadora social soy una herramienta que ofrece actividades, espacios y estrategias a los usuarios formando parte del día a día, pero sin intentar mucho más, pues realmente los que deben decidir realizar un cambio son los propios usuarios sobre su realidad.
El Plan de Trabajo planteado por el equipo docente de la asignatura se basa en la realización de un portfolio constituido por cuatro carpetas:
1. Autobiografía. Constituye una reflexión sobre las experiencias que nos han hecho llegar hasta el presente, es decir, hasta el Grado en Educación Social. La propia autobiografía nos permite conocer sobre qué colectivos nos gustaría actuar profesionalmente.
2. Plan de Trabajo Personalizado (PTP). En este documento se trata de contextualizar lo que vamos a llevar a cabo durante las prácticas. Tiene carácter orientador ya que facilita el desarrollo de la siguiente carpeta.
3. Informe Diagnóstico y Proyecto de Intervención. Esta carpeta es la que más jaleo nos ha producido pero la que más nos permite conocer la función del educador/a social en la realidad profesional. Básicamente, antes de poder actuar sobre cualquier contexto (proyecto de intervención) se necesita conocer ese contexto (informe diagnóstico).
4. Diario de prácticas. Aunque este documento se adjunta en la última carpeta, es necesario saber, que tiene carácter reflexivo y que se desarrolla desde el inicio de las prácticas presenciales en la entidad colaboradora. Sirve para conocer en profundidad los pasos que vamos dando personalmente como profesionales, es decir, nos permite reflexionar sobre la identidad profesional ya nombrada anteriormente.
Considero el diario de prácticas como un documento indispensable para el desarrollo de las prácticas. Se refleja el día a día que vivimos durante la estancia en la entidad colaboradora, las dificultades que encontramos, cómo las reforzamos y cómo investigamos nuestra propia práctica. Aquí, encuentro el pilar base de esta asignatura. Cuando hablamos de prácticas presenciales rápidamente pensamos en experiencia, pero de nada tiene sentido la experiencia si no nos paramos a reflexionar sobre ella, es decir, la experiencia en Prácticas III es nuestra colaboración y acción sobre un contexto y unas circunstancias que no tienen sentido si no las investigamos. En mi caso, esta investigación se ha llevado a cabo acudiendo a autores que hablasen y tratasen aquellos aspectos más adversos con los que me he encontrado. Me gustaría destacar aquello que, a mí, me ha supuesto pararme a pensar e informarme sobre mi práctica. El haber generado sentimientos de angustia y estrés durante esta experiencia me ha hecho replantearme lo que realmente yo quería adquirir de ella y por qué estaba sintiendo algo tan perjudicial y amenazador para esta ocasión. Mi sentimiento se basaba en el miedo, miedo a no llegar a lo que se nos pedía desde la asignatura, y mi reflexión desembocó en la autoexigencia. No podía dejar que esto sucediera, tenía que cambiar la dirección de estos sentimientos, aunque aceptados y libres, podían de alguna manera afectar a mi estancia en la fundación. Según Palau (2022) la autoexigencia genera mayor estrés, agotamiento y ansiedad, afectando de esta manera al estado de ánimo. Por otro lado, según Marcote (2021, p. 22) “la realidad que creamos es el resultado de todos los recortes que hacemos de las experiencias. Estas creencias determinan la interpretación que hacemos, y aquí se genera una emoción derivada que afecta a su vez, a las futuras acciones”.
Finalmente, y como una conclusión más generalizada derivada de esta experiencia, estimo que las prácticas me han ofrecido una gran oportunidad de enriquecimiento y aprendizaje, donde he podido conocer la función laboral y el desempeño de tareas de una educadora social y donde, además he podido implementar los aprendizajes adquiridos durante el Grado en Educación Social. Me encuentro muy satisfecha con los resultados alcanzados porque dispongo de información rica, clara y ordenada en referencia a lo que me voy a poder encontrar en un futuro laboral. Aunque he tenido episodios perjudiciales en cuanto al estado de ánimo durante las prácticas, estas situaciones me han permitido adquirir un aprendizaje de ellas, por lo que como resultado final puedo decir que todos los escenarios y circunstancias han sido positivas.
Bueno Sánchez, I. (14 de febrero del 2023). De la experiencia de Prácticas Profesionales III al conocimiento profesional. Prácticum y Prácticas Profesionales.[Blog].https://gidpip.hypotheses.org/5255
Sumaya Sumaya Mustafá Mohamed. Estudiante Grado Educación Social. UNED- Ceuta.
Así me he sentido siempre que he cursado las asignaturas que corresponden al Grado de Educación Social de la UNED, sigilosa, oculta, confiada. Así lo he sentido siempre, deambulando por la zona de confort, debido a que mi profesión no tiene nada que ver con el Grado, ya que soy militar profesional desde hace ya 19 años, pero he de reconocer que el ámbito de lo social me apasiona, era algo presente pero lejano, con cierto miedo a actuar y trabajar desde dentro y como digo siempre “atrincherada”, hasta que llegó la asignatura de Prácticas Profesionales III.
Con el miedo presente, no sabía cómo afrontar esta asignatura y antes de matricularme, me presenté en la Secretaría de la UNED de Ceuta, me dirigí a una de las mejores personas que he conocido a lo largo del Grado y de las mejores profesionales que he conocido en mi vida, María del Carmen, que me asesoró como siempre suele hacer, invitándome a acudir a conocer a la profesora tutora de la asignatura, su cara era un presagio de lo que me iba a encontrar.
Me dirigí directamente al aula y al abrir la puerta, me encontré con María Dolores Murillo Jiménez, con su sonrisa y su seguridad, su fuerza y su confianza, con su luz, animándome a cursar la asignatura ofreciéndome su apoyo incondicional. Un apoyo que se convirtió después de meses de duro trabajo en una amistad que irá más allá de la vida y a la que estaré eternamente agradecida. Me matriculé y aquí comenzó mi dulce odisea, un caos que desembocó en una inevitable transición llevándome a un cambio personal en todos los aspectos de mi vida.
Y es así como el soldado obligado a salir a luchar en la guerra, me sentí inmersa en un una situación que se me iba de las manos, y es como un cúmulo de emociones y sentimientos encontrados en mi cabeza y en mis adentros salió a la acción. En principio, con la falta de tiempo, no sabía por dónde comenzar; la autobiografía me llevó a recordar situaciones que aguardaban en pequeños baúles de mi mente, cosas pequeñas pero traumáticas y cosas agradables que me habían ayudado a seguir viviendo y a ser resiliente, como si hubiese abierto una ventana y estuviese viendo mi vida pasando, siendo yo protagonista y espectadora a la vez, me veía de niña con mis miedos, de adolescente con mis objetivos , de mujer con mi lucha y de madre con mis progresos y todo en una secuencia organizada, como si estuviese ordenando mi vida para poder contarla.
Todo esto me llevó a pensar que había alguien que le interesaban mis vivencias y mis temores, alguien que iba a leer parte de mi vida y que le interesaría y la estudiaría llegando a una conclusión sobre mi persona. Una persona que proviene de un barrio totalmente marginal, con vivencias poco habituales, traumas infantiles, incluso situaciones económicas irregulares, pero siempre con actitudes afectivas y emocionales positivas, con personas maravillosas alrededor y finales que puedo calificar como “felices” como solemos ver en los cuentos, además de muchas ganas de trabajar duro para llegar a una meta concreta.
Comenzando las prácticas, de nuevo el pánico me atacó, la inseguridad, la falta de confianza, todo por querer hacerlo lo mejor posible y llevar a cabo un proceso impoluto, para poder sentirme orgullosa de mí, pensando que si podía con esto iba a poder con todo.
Lo llevé a cabo, gracias a mi tutora de la UNED, su apoyo 24 horas los 7 días de la semana, fue un apoyo que me había sanado, reconstruido, reforzando mi autoestima, ordenando mi vida, sintiéndome acompañada. Puedo decir que ha realizado conmigo un trabajo excepcional, fuera de lo que le correspondía, una mujer demasiado especial, que ha sido calma en mi tormenta.
Ha sido un proceso en el que he llorado y he reído mucho, me he llevado las manos a la frente, sujetando mi cabeza para ver cómo encaminaba todo el desorden en el que estaba inmersa, sintiendo impotencia, hundida por la falta de tiempo, por no dedicarle más tiempo a mi pequeña de 5 añitos, derrumbada pero logrando levantarme al día siguiente, ajustando el tiempo al límite, para llevar a cabo mi jornada laboral, llevar a cabo mis prácticas y apuntarlo todo en el Diario para que no se me olvide ningún detalle.
A día de hoy, con la asignatura aprobada, puedo decir que haberla cursado me cambió la vida totalmente. Trabajar con menores provenientes de la crisis migratoria con sus vivencias, con un voluntariado maravilloso, sentirme querida, abrumada, quedándome con las expresiones de las personas que me acompañaron en este proceso, como me miraban, sus risas, sus historias, sus mensajes, siendo a día de hoy parte de mi vida.
El primer contacto, los primeros días, las primeras palabras, todo un entramado de acciones, minuciosamente pensada por un equipo docente que ha sacado lo mejor de mí. Esta asignatura está muy elaborada, muy bien pensada para que trabajemos dentro de una acción real, dentro de la experiencia, el sentir y conocer una nueva realidad, ser parte de ella, es algo increíble.
Quiero agradecer a mi tutora “Loli” el haberme dejado un hueco en su vida y al equipo docente por hacer que florezcan en mí ganas de crecer personal, emocional y profesionalmente en este ámbito y el haberme brindado esta oportunidad en estos tiempos que se nos presentan dan duros e inciertos y seguir luchando en la guerra de la vida. Y dar gracias a las personas que hacen posible este sueño, mi madre, mi marido y los ánimos de mi pequeña Inas.
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Mustafá Mohamed, S. (13 de marzo del 2022). Desde las trincheras… Prácticum y Prácticas Profesionales.[Blog].https://gidpip.hypotheses.org/4953