Ana María Martín-Cuadrado. Catedrática Universitaria. Facultad de Educación. UNED
Las prácticas externas constituyen uno de los espacios más relevantes en la construcción de la identidad profesional del estudiantado de Educación Social. Sin embargo, los datos recogidos durante varios cursos en la asignatura Prácticas Profesionales III muestran algo especialmente importante: el alumnado no llega a las prácticas desde el mismo punto de partida.
Al analizar cuestionarios iniciales y finales sobre identidad profesional, autobiografías, informes tutoriales y tablas de contraste elaboradas por el propio estudiantado, aparece una idea clara: existen distintas formas de situarse ante la primera experiencia profesional.
Hay estudiantes que llegan con mucha seguridad y sensación de competencia; otros muestran una fuerte motivación, pero también inseguridad para actuar; algunos destacan por su capacidad relacional y sensibilidad interpersonal; y otros necesitan más tiempo para sentirse parte del contexto profesional.
Esto cambia completamente la manera de entender el Prácticum. Porque si los puntos de partida son diferentes, el acompañamiento también debería serlo.
Lo más interesante: la motivación no es el problema
Uno de los hallazgos más relevantes del análisis es que el estudiantado entra en prácticas con niveles muy altos de motivación, implicación y compromiso ético con la profesión.
Sin embargo, aparecen más dudas en aspectos como:
-la autonomía profesional,
-la seguridad para intervenir,
-la comunicación profesional,
-o la capacidad para posicionarse dentro de equipos interdisciplinares.
Es decir: el alumnado quiere ser profesional antes de sentirse plenamente capaz de actuar como tal.Y precisamente ahí aparece el valor del acompañamiento tutorial.
Cuatro formas de llegar a las prácticas
El análisis permitió identificar cuatro perfiles iniciales de aproximación a la experiencia profesional:
-estudiantes con una incorporación profesional ya bastante consolidada;
-estudiantes muy comprometidos, pero todavía inseguros;
-perfiles muy relacionales y vocacionales que necesitan fortalecer el posicionamiento profesional;
-y estudiantes más cautelosos, que requieren una incorporación progresiva y acompañada.
Lo más relevante no es la existencia de perfiles diferentes, sino comprobar que todos pueden evolucionar favorablemente cuando encuentran:
-acompañamiento,
-orientación,
-tareas progresivas,
-feedback,
-y oportunidades reales de participación.
Las prácticas no solo enseñan “qué hacer”
Los datos muestran que las mayores transformaciones aparecen en:
-seguridad profesional,
-orientación,
-percepción de competencia,
-y construcción de identidad profesional.
Muchos estudiantes terminan las prácticas sintiéndose:
-más seguros,
-más capaces,
-más orientados,
-y más conscientes de lo que significa ejercer profesionalmente la Educación Social.
Por eso, las prácticas externas no deberían entenderse únicamente como un espacio de aplicación técnica. Son también un espacio de transición identitaria.
Una idea importante para seguir mejorando
Todo esto invita a replantear algunas cuestiones pedagógicas relevantes.
Quizá el reto no sea únicamente organizar centros de prácticas o supervisar evidencias, sino diseñar itinerarios de acompañamiento más ajustados a cómo llegan realmente los estudiantes:
-con distintas trayectorias,
-distintos niveles de autonomía,
-distintas formas de afrontar la incertidumbre,
-y distintas necesidades de legitimación profesional.
Y eso implica seguir fortaleciendo:
-la coordinación entre universidad y centros colaboradores,
-el papel del tutor profesional,
-la tutoría reflexiva,
-y la secuenciación progresiva de responsabilidades.
Porque aprender a ser educador o educadora social no ocurre de golpe. Se construye, precisamente, en experiencias como estas.
Las prácticas externas representan un momento formativo especialmente relevante en el Grado en Educación Social, porque permiten al estudiantado acercarse a contextos profesionales reales y comenzar a integrar teoría, reflexión e intervención socioeducativa. En el caso de la asignatura Prácticas Profesionales III en el Grado de Educación Social de la UNED, además, hablamos de la primera asignatura de prácticas externas de la titulación. Y eso tiene un enorme valor pedagógico, profesional y personal.
-No se trata únicamente de “ir a un centro”.
-Se trata de comenzar a mirar la realidad socioeducativa desde dentro.
-De observar, intervenir, acompañar, reflexionar y empezar a construir una identidad profesional propia.
Los datos recogidos durante el curso 2025-2026 a través de 158 informes elaborados por el profesorado tutor de prácticas (agente tutorial en UNED) permiten obtener una fotografía muy relevante sobre cómo está viviendo el estudiantado esta primera experiencia profesional.
Un balance global claramente positivo
El análisis global realizado muestra una tendencia muy consistente: el estudiantado afronta las prácticas con un alto grado de implicación y compromiso formativo.
La calificación media propuesta por el profesorado tutor se sitúa en 8,55 sobre 10, con una mediana de 9,0. Además, el 81 % del estudiantado se concentra entre el notable alto y el sobresaliente.
Pero más allá de las cifras, lo verdaderamente significativo aparece en el discurso tutorial.
Las observaciones realizadas por el profesorado tutor insisten de forma reiterada en aspectos como:
-la responsabilidad,
-la capacidad reflexiva,
-la adaptación a los centros,
-el trabajo en equipo,
-la implicación en los procesos de intervención,
-y, la construcción progresiva de la identidad profesional.
Es decir, el foco no se sitúa únicamente en “hacer correctamente unas prácticas”, sino en comenzar a desarrollar pensamiento profesional.
El Prácticum como espacio de construcción identitaria
Uno de los hallazgos más relevantes del análisis es el enorme peso que adquiere la dimensión identitaria.
El profesorado tutor hace referencia de manera muy frecuente a conceptos vinculados con:
-madurez profesional,
-vocación,
-ética,
-posicionamiento profesional,
-autonomía,
-y, capacidad de intervención socioeducativa.
Esto resulta especialmente importante en una primera experiencia de prácticas externas.
Porque el estudiantado no solo aprende técnicas o procedimientos.
Empieza también a responder preguntas fundamentales:
-¿Qué significa ser educador o educadora social?
-¿Cómo se construye una relación educativa?
-¿Cómo se interviene en contextos complejos?
-¿Qué competencias necesito seguir desarrollando?
-¿Qué tipo de profesional quiero llegar a ser?
En este sentido, las prácticas se convierten en un auténtico espacio de transición entre la formación académica y la construcción profesional.
Lo que más fortalece las prácticas
El análisis comparativo realizado permite identificar algunos elementos especialmente asociados a los mejores resultados académicos y tutoriales.
El profesorado tutor destaca particularmente:
-la continuidad en el seguimiento,
-la participación en tutorías,
-la capacidad de análisis y reflexión,
-la elaboración constante de evidencias,
-y, el compromiso sostenido durante todo el proceso.
Curiosamente, las principales dificultades detectadas no suelen relacionarse con el desempeño en el centro colaborador, sino con:
-desconexión con la asignatura,
-retrasos en las entregas,
-escasez de evidencias reflexivas,
-o dificultades para mantener la continuidad tutorial.
Esto confirma una idea clave dentro del modelo formativo del Prácticum en la UNED:
la experiencia profesional, por sí sola, no garantiza aprendizaje profesional.
El aprendizaje aparece cuando la experiencia se acompaña de reflexión, seguimiento, análisis y construcción consciente de significado profesional.
El valor del acompañamiento tutorial
Otro aspecto especialmente relevante es la importancia que adquiere la figura del profesorado tutor de prácticas.
Los datos muestran que el acompañamiento tutorial no funciona únicamente como supervisión administrativa, sino como un auténtico dispositivo pedagógico de apoyo, orientación y evaluación formativa.
En muchos casos, las tutorías se convierten en el espacio donde el estudiantado:
-verbaliza dudas e inseguridades,
-interpreta situaciones profesionales,
-conecta teoría y práctica,
-reorganiza su aprendizaje,
-y, fortalece su identidad profesional.
Precisamente por ello, uno de los retos futuros identificados en el informe es seguir fortaleciendo:
-la coordinación tutorial,
-las rúbricas compartidas,
-los sistemas de seguimiento,
-y, los mecanismos de alerta temprana ante dificultades de continuidad.
Una experiencia que deja huella
Las primeras prácticas externas suelen marcar un antes y un después en la trayectoria académica del estudiantado de Educación Social.
Porque es en este momento cuando muchos estudiantes descubren, de forma real y situada, qué significa intervenir socioeducativamente en contextos profesionales complejos y diversos.
Y también porque empiezan a reconocerse —por primera vez— como futuros profesionales de la educación social.
Ese es, probablemente, uno de los aprendizajes más importantes de todo el Prácticum.
Susana Mª García Vargas. Profesora Tutora de Prácticas. Grado Educación Social. UNED-Jacinto Verdaguer
La contextualización de este trabajo se centra en una de las investigaciones que el Grupo de Innovación Docente en Prácticas Profesionales (GID PiP) proyecta en la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), dentro del marco del proyecto de la red de investigación internacional RedTicPraxis(2021-2023). El trabajo se realiza en la disciplina académica de la titulación de la Educación Social en la materia de Prácticas Profesionales, específicamente en la asignatura de Prácticas Profesionales III (PPIII). El desarrollo del estudio ha permitido continuar al GID PiP con las inquietudes de innovación sobre la enseñanza-aprendizaje en la materia de las Prácticas Profesionales curriculares del grado.
La investigación que se presenta viene desarrollada desde la perspectiva de mejora en el proceso formativo práctico de los estudiantes en el grado, proyectando la importancia de la participación de todos los agentes implicados en el proceso, con el principal objetivo de ayudar a conocer cómo el estudiante construye el conocimiento práctico cuando realiza sus prácticas externas. Para su desarrollo, se han utilizado metodología tecnológica y digital e instrumentos diseñados “ad hoc” para la asignatura de PPIII del grado de Educación Social, como es el caso del e-diario del estudiante, así como el diseño de instrumentos personales que han facilitado la comunicación durante el proceso práctico de los actores intervinientes.
La investigación se realiza durante el curso académico 2022-2023 y a nivel micro-contexto, en cuatro de los 61 Centros Asociados de la UNED en España, en sus sedes de Sevilla, Pamplona y Madrid, esta última en dos sedes, Madrid “Jacinto Verdaguer” y Madrid Sur. La participación en el estudio ha sido de la tríada formada por 4 estudiantes, 4 tutores profesionales del centro colaborador de prácticas, y 4 profesores supervisores-académicos.
Los e-diarios fueron desarrollados por los estudiantes y puestos en común a los agentes académicos desde una comunicación dialógica continua, mediante la utilización de herramientas y procesos tecnológicos, que han permitido compartir la narración del e-diario y documentación pedagógica relevante. La experiencia fue valorada posteriormente por los agentes participantes, mediante formularios validados por miembros de la red de investigación internacional RedTicPraxis y grabaciones en video donde se recogió el testimonio de la experiencia por cada uno de los participantes en esta investigación.
Los resultados obtenidos han permitido profundizar en la importancia de la reflexión de la práctica desde las miradas compartidas y desde la construcción de espacios de aprendizaje abiertos a la innovación creativa permitiendo el desarrollo de nuevas perspectivas de la identidad profesional (Garcia-Vargas, 2021).
La utilización de herramientas digitales ha conseguido por otro lado, que tanto el alumnado, como los agentes pedagógicos (supervisores-académicos) y profesionales, se comunicaran de forma dialéctica y continua, compartiendo y contrastando los documentos personales del alumnado de prácticas, desde las experiencias personales, profesionales y éticas de cada agente participante. Se han reconocido contrastes de reflexiones y evaluaciones que han ocasionado mejoras en el desarrollo y aprendizaje de la práctica en el estudiante.
El estudio ha permitido valorar el potencial del trabajo colaborativo para conseguir objetivos precisos y aprendizajes exitosos en los escenarios socioeducativos de prácticas, mejorando así el quehacer práctico desde todos los roles protagonistas, como es el caso de este proceso experiencial y por otro lado se hace evidente que la experiencia no se hubiera logrado sin la implicación de todos los agentes que intervienen en el proceso tutorial del prácticum en la UNED (Martín-Cuadrado et al., 2022).
Autores:
Susana María García Vargas
Ana C. Biurrun Moreno
María de los Ángeles Porta Antón
María Dolores Márquez Carrasco
Eva María Cataño García
Profesorado Tutor de los Centros Asociados de la UNED y del Grupo de Innovación Docente en Prácticas Profesionales (GIP PiP).
Bibliografía:
García-Vargas, S. M. (2021). La identidad profesional de los estudiantes a través de la formación práctica en el grado de educación social [Tesis doctoral, Universidad Nacional de Educación a distancia, UNED]
Martín-Cuadrado, A. M., Méndez-Zaballos, L., & González-Fernández, R. (2022). El Prácticum en contextos de enseñanza no presenciales. Investigación desde la práctica. Narcea
May Cano Ramos y Ana C. Biurrun Moreno. Profesoras Tutoras de Prácticas en UNED Talavera y Pamplona
La figura del profesorado tutor en las asignaturas de prácticas resulta clave para el acompañamiento del alumnado en su proceso formativo. En el marco de la UNED, este rol se enfrenta a retos específicos relacionados con la educación a distancia, la coordinación interinstitucional y el uso de plataformas digitales (Martín-Cuadrado et al., 2022). Por ello, es prioritario valorar su experiencia y mejorar los mecanismos de apoyo y coordinación tutorial.
Desde el curso 2022/2023 se implementa, en el Grado de Educación Social y el Máster de Formación del Profesorado, un programa de Mentoría para los profesores tutores noveles de prácticas. En el siguiente trabajo se recogen algunos de los resultados de un cuestionario de satisfacción y necesidades dirigido a estos tutores.
Los objetivos perseguidos fueron
-Evaluar la experiencia del profesorado tutor novel en las asignaturas de prácticas.
-Identificar dificultades y fortalezas durante el desarrollo de su función.
-Conocer la utilidad de las herramientas proporcionadas (Q-Docente, espacios virtuales, foro de Mentoría).
-Proporcionar información para mejorar los procesos de acompañamiento y formación inicial.
El cuestionario se realizó mediante Microsoft Forms y estaba compuesto por preguntas tanto abiertas como cerradas. Fue cumplimentado por 21 profesores tutores noveles de prácticas en el curso 2023/2024 y, la información ha sido analizada cuantitativa y cualitativamente.
Entre otros resultados, un 71% contaba con experiencia previa como profesores tutores de asignaturas teóricas y, como tutores de asignaturas de prácticas para el 44% era su primer curso, mientras que para un 28% era su segundo año y, el resto tenían una experiencia de tres hasta cinco años. Consideran que su labor se asienta, entre otras, en el acompañamiento y supervisión del estudiante el 88% y 71% respectivamente y en la estimulación de la reflexión el 68%. Todos conocían el espacio de Coordinación tutorial y el 67% también lo hacía del Foro de mentoría. De ellos, el 79% han hecho uso de dicha mentoría. El 52% manifiesta llevar la gestión en la aplicación Q-Docente prácticas y, el 91% de los mismos manifiesta dificultades en su uso, precisando formación más clara.
Como conclusiones finales, los profesores tutores/as noveles destacan sus funciones de guía, mentoría y puente entre la teoría y la práctica profesional y reconocen la importancia de competencias pedagógicas, relacionales y de gestión. Aunque muchos cuentan con experiencia previa en la UNED, también manifiestan necesidades de orientación inicial, especialmente en el uso de plataformas institucionales como Q-Docente y en la operativa de las prácticas en el contexto UNED.
Palabras clave
Tutoría prácticas, profesor tutor novel, necesidades tutor, mentoría.
Referencias
Martín-Cuadrado, A.M., González-Fernández, R. y Méndez-Zaballos, L. (2022). Los actores y etapas del Prácticum en contextos educativos a distancia (cap. 1). En A.M. Martín-Cuadrado, L. Méndez-Zaballos y R. González-Fernández (Coords.), El Prácticum en contextos de enseñanza no presenciales: Investigación desde la práctica (pp. 11-30). Narcea.
María Pilar Sánchez Murcia. Estudiante Grado Educación Social. UNED- Berlín
En el tercer curso académico del Grado en Educación Social (UNED) se incluían la asignatura de Prácticas Profesionales III, la primera ocasión, a nivel formativo, de afrontar la realidad profesional. En mi caso, me encontré con dificultades para hacerlas de la manera más recomendable, pero, finalmente, he contado con una adaptación de estudios en diferido al plan de estudios ordinario. Esto me ha permitido, en la medida de lo posible, porque no se puede comparar a un contacto directo, adentrarme en una realidad práctica y conocer más sobre las competencias que abarca la educación social.
He podido descubrir, a través de los diferentes seminarios destinados a visualizar, reflexionar, analizar y referenciar, las experiencias vitales de algunos educadores sociales que, por vocación, eligieron ayudar a los demás en sus distintas áreas y ámbitos. Concretamente, me sentí atraída hacia el último seminario realizado por Rosa Montreal, Sergio Fernández Ortega, Rubén Jiménez Jiménez y Javier Caballero. La labor de este último me llamó especialmente la atención por su intervención con familias y jóvenes en riesgo de exclusión social afrontando dificultades como un entorno de droga, abandono escolar o la alfabetización de mujeres gitanas. Considero que actuar en una institución como es una familia no es fácil y menos en una comunidad conformado por ellas.
SEMINARIO CUARTO – EL PROYECTO DE INTERVENCIÓN SOCIOEDUCATIVA. LA RESPUESTA.
Además, estos seminarios me han ayudado a ampliar mis conocimientos sobre los ámbitos en los que he tenido que documentarme como sus marcos legales, sus objetivos y la eficacia del educador social en cada uno de ellos. La imagen que tenía de la figura de la educación social y su impacto ha cambiado puesto que me ha hecho abandonar esa idea de conseguir una sociedad utópica sólo por la actuación de unos pocos. Sin embargo, sí creo que las grandes transformaciones provienen de pequeñas acciones a largo plazo.
Estas prácticas me han enseñado el valor de la incertidumbre y el cambio, así como afrontar los miedos frente a las modificaciones o imprevistos, ya que todo puede cambiar en un momento y lo que vale ahora no puede valer después, y lo que es práctico para una persona no lo es para otra. He aprendido a verlo como una oportunidad de mejora y de explorar nuevos terrenos desconocidos previamente.
Como parte de las actividades propuestas por el equipo docente se encontraba la realización de mi autobiografía. Esto me implicó realizar un proceso de introspección profundo para reflexionar sobre aquellos aspectos, hitos o personas que han tenido un impacto en mi vida, de qué tipo y por qué. Descubrí cómo la huella de varios educadores a lo largo de mi etapa académica ha determinado, en parte, la persona que soy y el camino que he elegido. Me he dado cuenta del tipo de educadora que no quiero ser por aquellos que, desde mi experiencia personal y mi perspectiva, no han actuado con empatía, comprensión y solidaridad. Por otro lado, he contado con algunos docentes que se sentía su vocación, que me han impulsado a mejorar y han sabido motivarme incluso en los momentos en que no daba la importancia a la educación que merecía. Como adulta que soy ahora, respeto y empatizo mucho con aquellos docentes que tratan con adolescentes porque buscar una identidad no es fácil cuando ni siquiera sabes lo que estás buscando. Me ha hecho reflexionar acerca de la adolescente que fui y el tipo de docente que supo comprenderme y la educadora que me gustaría ser para ayudar a otra persona en una situación similar, viendo el impacto a largo plazo que estos han tenido en mí.
Por otro lado, para el diseño de un proyecto de intervención socioeducativa, en el momento de la elección me reafirmé sobre la huella que tuvo mi centro educativo como infante y primera adolescencia. Me sentí inmediatamente identificada con el caso de convivencia en un colegio con alumnos y familias y sin dudarlo me decanté por ello. Más tarde, me di cuenta de que mi predilección se basa en una experiencia vital en un colegio donde pasé toda mi infancia, primaria y parte de secundaria, centro donde primaba el trabajo en equipo, la colaboración, la empatía, la unión, la solidaridad y la ayuda al otro, una vida en colectivo y no individualizada. Descubrí que tuve mucha suerte de participar en un centro con esos valores y que se han quedado interiorizados en mí y lo veo en mi día a día en mi trabajo a la hora de tratar con los más pequeños.
Así, estas prácticas me han permitido reflexionar sobre los ámbitos de mi interés. En un inicio, cuando decidí comenzar estos estudios mi interés eran las personas mayores, los niños pequeños y las mujeres víctimas de violencia de género. Sin embargo, cursando estos estudios, he podido explorar otras vías. En este sentido, mi interés ahora abarca más ámbitos, como la adolescencia, por ejemplo, tras reflexionar sobre esta etapa vital y el impacto en el futuro la confianza de los seres queridos y rodearse de educadores vocacionales.
En cuanto a mi identidad profesional, al rellenar el cuestionario inicial donde describes cómo te sientes como profesional, explicité que me sentía insegura y completamente inexperta, no sabía cómo abordar los seminarios ni el proyecto, ni cómo organizarme los tiempos y actividades, me sentí muy perdida, no entendía qué se pedía exactamente, y tampoco sabía cómo estas actividades me ayudarían de una manera teórica. Pero es cierto que conté con el máximo apoyo de mi tutora para cualquier duda de cualquier tipo y poco a poco fui avanzando con todo como pude. Estas inseguridades al terminar las prácticas y hacer el cuestionario final se disiparon, dieron paso a nuevos aprendizajes y sobre todo a la comprensión e interiorización de que no hay proyectos perfectos y sin fallos, que todo está en constante movimiento y que simplemente hay que estar listo para saber responder a las necesidades que se presenten, asumiendo que ser profesional no es acertar siempre y que siempre seguimos aprendiendo.
A pesar de que mi plan ha sido diferente, considero que estas prácticas me han aportado mucho conocimiento y la apertura a nuevas oportunidades y mundos sociales, el interés por nuevos colectivos y mucha curiosidad por aprender más. En las diferentes etapas del grado, he podido descubrir una faceta personal de interés por el conocimiento, el aprendizaje, la formación permanente, los idiomas, las habilidades relacionales, el interés por las culturas, los viajes y la apertura al trato con gentes de todo el mundo, algo a lo que estoy expuesta desde que emigré y que me gusta y que han marcado mi identidad personal y profesional.
Al comparar ambos cuestionarios de identidad profesional, he podido apreciar que me encuentro mucho más segura de mí misma y mis posibilidades, así como más experta en el trato de la información. Siempre me muestro con una actitud dispuesta para mejorar posibles errores ya que siempre formarán parte del proceso de aprendizaje, algo a lo que al inicio temía, pero he aprendido que es completamente normal en el ámbito socioeducativo puesto que trabajar con personas conlleva una característica inherente que es la imprevisibilidad y hay que estar preparado para ello. Mi intención es formarme en la incertidumbre y la prevención y, sobre todo, de manera permanente.
Me siento agradecida con la universidad y el equipo docente por la oportunidad y la flexibilidad, y en especial a mi tutora por ser una mentora en todo este recorrido que estoy segura que recorreremos juntas hasta el final de las prácticas.
Cómo citar esta entrada:
Sánchez Murcia, M.P.(27 de mayo del 2025).Prácticas Externas adaptadas.¡Se puede aprender sobre la profesión, los profesionales y sobre la evolución de la identidad profesional!. Prácticum y Prácticas Profesionales.[Blog].https://gidpip.hypotheses.org/6072
Alba Manzaneque Jiménez. Estudiante Grado Educación Social. UNED- Madrid Jacinto Verdaguer
A lo largo de mis estudios de Educación Social, las prácticas formativas y las PEC han sido una pieza fundamental en mi desarrollo personal y profesional.
He podido realizar Prácticas Profesionales III adaptadas (en diferido), gracias al apoyo de la UNED y la UNIDIS.
Hace ya unos años, realicé Prácticas Profesionales IV de manera presencial, y si algo puedo señalar, es la importancia de “estar en la acción”.
¿Puedes imaginar chatear con alguien de internet durante tanto tiempo que ya sabes su historia, infancia y gustos, pero todavía no habéis quedado?, pues las prácticas, son esa cita inevitable.
El conocimiento al fin se materializa, entras en contradicción con ideas preconcebidas, desarrollas diferentes puntos de vista, te deconstruyes un poco más, bebes del bagaje de los profesionales implicados en esa acción y tu motor, voluntad y motivación arranca con pequeños gestos y la admiración hacia los participantes.
El aprendizaje también surge de los conflictos y malas praxis de otros profesionales. Convivir con situaciones incómodas y personas que chocan con nuestra forma de entender el mundo, son una gran oportunidad para demostrar y desarrollar nuestra asertividad.
Recuerdo una situación muy significativa durante las prácticas presenciales:
“…El equipo de orientación (del centro educativo donde hice las prácticas) realizaba intervenciones y seguimiento con algunos de los alumnos, incluyendo aquellos en riesgo de exclusión social, con comportamientos disruptivos, sospechas de sufrir maltrato en el hogar por parte de sus progenitores o pertenecientes a colectivos minoritarios.
Una de estas intervenciones fue con una alumna de unos 14 años (estudiante de la ESO).
El equipo de orientación me informó que se trataba de un caso muy delicado y no querían involucrar a más personas de las estrictamente necesarias. Por ello, me quedé fuera del aula, simplemente esperando. Al finalizar la sesión, la adolescente (sin conocerme de nada) se acercó a mí, me abrazó y me dio las gracias. En ese momento, no entendía del todo por qué lo hacía ni qué había ocurrido.
Más tarde, la integradora social del equipo me explicó que su padrastro abusaba sexualmente de ella. Fue entonces cuando comprendí el gran gesto de amor, empatía y resiliencia de la joven al agradecerme haber respetado su espacio.
Este caso, era uno de los tantos que ocurrían en el centro…”
Con esta anécdota, quiero reseñar la importancia del registro de datos, la reflexión, la actualización de conocimientos a través del estudio y la evaluación constante como parte inherente a la figura del educador social.
Si me hubiera quedado con ese suceso de forma aislada, sin interconectar, apuntar ni ubicar la información, podríamos decir que esa historia fue simplemente una situación agridulce. Pero cuando empiezas a observar, registrar y dudar, puedes entender que hay una estructura que justifica que una alumna de 14 años tenga que agradecer que alguien haya respetado su intimidad. Que otra de las alumnas de etnia gitana, viviendo en la Cañada Real y siendo la única de su familia con estudios, un día deje de acudir al curso porque se ha quedado embarazada con 15 años y su padre le prohíbe seguir estudiando. Que el alumno más introvertido y sosegado del PCPI de informática (con sólo 3 chicas y 20 chicos en la clase), se acerque a ellas para decir que las mujeres sólo sirven para fregar el suelo. O que se contrate a una mujer con el rol de educadora social y en su contrato aparezca como integradora social, mientras que los dos educadores sociales del centro (varones), disponen de mayor autonomía y reconocimiento social y laboral.
Unir los puntos y entender las intervenciones como un sistema que influye y se nutre de todas sus partes, facilita la realización de un correcto diagnóstico de necesidades. Pudiendo cambiar radicalmente nuestro enfoque inicial previsto; como un proyecto de intervención con los alumnos basado en la resolución de conflictos y mediación, a otro, dirigido a la formación, actualización y dotación de herramientas a los profesionales y el personal del centro, para la prevención y detección de violencias machistas, patriarcales y estructurales y la adopción de un enfoque con perspectiva de género.
Atendiendo a lo que el contexto demande de manera urgente, contemplando nuestras capacidades y el rango de actuación que tenemos.
Todo esto, se refleja perfectamente en los seminarios sobre temáticas experienciales de la asignatura Prácticas Profesionales III (2020-2023), a través de los relatos de los educadores sociales que participan.
Por ello, mientras realizaba la asignatura de Prácticas Profesionales III, mi mente viajaba al pasado recordando la estructura del centro, las aulas donde se realizaban las entrevistas e intervenciones con los alumnos, los protocolos del equipo de orientación y las charlas tan enriquecedoras con los docentes y alumnos. Haciéndome sentir de cerca el caso seleccionado, y plasmarlo en el Plan de Trabajo Personalizado y en el Proyecto de Intervención.
La propuesta, fue diseñar un Plan Intercentros en el distrito de Puente de Vallecas, para frenar el absentismo escolar, favorecer la convivencia y fortalecer la relación entre la familia y la escuela.
Mi proyecto busca abordar estas problemáticas a través de una intervención integral que involucra tanto a las familias como a los centros educativos, buscando mejorar el rendimiento académico, la motivación y la convivencia a través de estrategias y talleres educativos y de mediación, y la participación activa como piedra angular.
A lo largo de las Prácticas Profesionales III, he adquirido y potenciado varias competencias que me han permitido desarrollar este proyecto con una visión más amplia y estructurada.
La gestión y organización de la información también ha sido fundamental, ya que tuve que sintetizar una gran cantidad de datos para desarrollar proyectos ajustados a las necesidades específicas de los contextos de intervención.
Los seminarios han sido una fuente de inspiración. Al comenzar los webinar, recuerdo una frase que utilizó Ana María Martín Cuadrado, dijo algo así como “espero que estos seminarios os hagan vibrar tanto como a mí”, y lo pienso ahora, tras todo el trabajo realizado y la reflexión hecha, y recuerdo, que al principio no entendía nada, era como empezar a bailar, el profesor va para un lado y tu para el otro, pero a medida que pasan los días y ya te sabes los pasos básicos, empiezas a escuchar la música como lo hace él, y de repente, eres capaz de hacer un giro, dar una palmada y agarrar a tu pareja sin perder el tempo. Pues exactamente es como valoro mi progreso con esta asignatura.
He de decir que todos los seminarios han dejado poso en mí y me apunto muchos recursos e ideas en la libreta “para la futura educadora social”, pero tengo tanto que agradecer a Javier Caballero… Estaba en crisis con los estudios y con mi vida en general desde que empecé a tener discapacidad, y perdí la motivación y las ganas; pues de golpe, y sin avisar, mientras veía su presentación, me puse a llorar, y decidí que sí, que eso es lo que quería hacer yo. Y me devolvió la alegría y las ganas de estudiar.
Durante sus intervenciones, los educadores y las educadoras puntuaron otras ideas que también me marcaron, como la importancia de construir al profesional no sólo entre los libros, sino desde el ocio, viajando, conociendo, haciendo trabajo de calle, observando como un etnógrafo, en resumen “escuchando el territorio”.
Comparto profundamente la opinión de la Coordinadora Ana María Martín Cuadrado, cuando comenta en el último seminario, que la asignatura Prácticas Profesionales III, debería ser posterior a haber cursado “Evaluación de la intervención socioeducativa: Agentes, Ámbitos y Proyectos” ya que las técnicas, instrumentos y evaluación, son los contenidos principales de esa asignatura; a mí me ha ayudado mucho haberla cursado anteriormente, sobre todo para la parte de la evaluación del proyecto de intervención.
Como “tips” para el educador social en el ámbito socioeducativo, debemos recordar que las entidades e instituciones ante los nuevos problemas, demandan profesionales innovadores, proactivos, resilientes, autónomos y con capacidad de adaptación.
Compilando los datos, puedo señalar que al inicio de las PPIII me sentía algo insegura y desubicada, pero a medida que avanzaba, los conocimientos se iban acomodando y aportándome una perspectiva más madura y reflexiva. Y al llegar al final, la autoimagen
y la confianza había aumentado. Me siento empoderada y lista para afrontar los desafíos que se presenten en mi camino.
No puedo negar tener ciertas inquietudes sobre mi futuro laboral. Ya que la discapacidad me ha mantenido fuera del mundo laboral durante un tiempo, y a veces me pregunto si podré encontrar mi lugar como educadora social. Sea de un modo u otro, terminar el Grado me llena de fuerza, optimismo y esperanza.
En resumen, las Prácticas Profesionales III, me han permitido consolidar mi identidad como estudiante y futura educadora social, reforzando mis habilidades previas, generando otras de carácter técnico y práctico, las competencias y los principios propios del educador social, mis valores personales, y mi compromiso con la justicia social.
Estoy profundamente agradecida por todo lo aprendido, y a pesar de los desafíos, estoy segura de que estas experiencias serán fundamentales para mi futuro como profesional.
“La revolución comienza por la educación” (Alba Manzaneque, 2010).
Cómo citar esta entrada:
Manzaneque Jiménez, A. (24 de septiembre del 2024).La importancia de estar en la acción: La teoría “puesta en práctica”. Prácticum y Prácticas Profesionales.[Blog].https://gidpip.hypotheses.org/5767
May Cano Ramos y Ana C. Biurrun Moreno. Profesoras Tutoras de Prácticas en UNED Talavera y Pamplona
XIII Jornadas de Innovación Docente de la UNED
Las tareas y funciones del profesorado tutor de prácticas, además de las incluidas en los estatutos del profesor tutor de UNED, suponen otras actividades: como el seguimiento y apoyo del estudiante en prácticas, el nexo de unión con los diferentes agentes participantes y labores de gestión (Martín-Cuadrado et al., 2022).
Asumiendo las competencias del profesorado tutor de prácticas (Martín-Cuadrado et al., 2020), se hace necesaria una formación básica y un acompañamiento cercano y propio en las asignaturas de prácticas.
Así nació el Plan de Formación para el Profesorado Tutor de Prácticas. Se compone de tres programas: Acogida, Acompañamiento y Mentoría, Formación Básica y Formación Avanzada (desarrollo profesional).
El primero de ellos, denominado Acogida, Acompañamiento y Mentoría, se lleva implementando desde hace tres años en asignaturas de dos titulaciones (Biurrun, Cano y Martín-Cuadrado, 2022):
· Grado de Educación Social/Asignatura Prácticas Profesionales III.
· Máster en Formación del Profesorado de ESO, Bachillerato, FP y Escuelas Oficiales de Idioma/Asignatura Prácticum.
La acogida, acompañamiento y mentoría, está compuesta por tres fases:
Fase previa. Conocimiento y vinculación.
Fase 1. Preparación para las tutorías.
Fase 2. Reflexión- acción- reflexión sobre el desempeño tutorial.
Durante el desarrollo de este programa, se han recogido las sugerencias de los profesores tutores noveles y se ha realizado un balance de lo aportado y las necesidades percibidas. Con todos estos datos, el programa se ha ido reformulando y mejorando anualmente. Se trata, por tanto, de un proyecto vivo y moldeable, lo que permite un mayor acercamiento al profesorado tutor novel de prácticas y sus necesidades.
En este tiempo de implementación, se han elaborado materiales para apoyar al profesorado tutor de prácticas en su labor tutorial. En un primer momento, se realizaron a demanda, bien del profesorado tutor, bien de la propia situación. Esto ha dado paso a una preparación más sistematizada de estos materiales.
En esta comunicación se presentarán y analizarán los principales recursos elaborados, hasta el momento, en las dos asignaturas en las que se está aplicando el programa: infografías enriquecidas sobre los puntos principales en los que se debe detener el profesorado tutor.
Infografía asignatura Prácticas Profesionales III. Grado Educación Social
Biurrun Moreno, A.C., Cano Ramos, M.A. y Martín-Cuadrado, A.M. (31 de mayo del 2022). Programa de formación del profesorado tutor principiante de prácticas en UNED: acogida, acompañamiento y mentoría [Vídeo en CANAL UNED). XII Jornadas de Investigación en Innovación Docente de la UNED (Sesiones Paralelas). https://canal.uned.es/video/628361346f3c002a0742a86a
Martín-Cuadrado, A.M., González-Fernández, R. y Méndez-Zaballos, L. (2022). Los actores y etapas del Prácticum en contextos educativos a distancia (cap. 1). En A.M. Martín-Cuadrado, L. Méndez-Zaballos y R. González-Fernández (Coords.), El Prácticum en contextos de enseñanza no presenciales: Investigación desde la práctica (pp. 11-30). Narcea.
Martín-Cuadrado, A. M., González-Fernández, R., Méndez Zaballos, L., y Malik Liévano, B. (2020). Competencias tutoriales de los/as responsables de prácticas profesionales en contextos de enseñanza a distancia. Revista Prisma Social, (28), 176-200. https://revistaprismasocial.es/article/view/3385
Rubén Caro Coronel. Estudiante Grado Educación Social UNED-Huelva.
La experiencia de las prácticas profesionales es uno de los deseos desde que se comienza a estudiar el Grado de Educación Social por la UNED, donde ese contacto con la universidad y la realidad socioeducativa en la mayoría de las veces ocurre tras una pantalla de ordenador. Muchas horas dedicadas y muchas asignaturas estudiadas para poder ponerla en práctica en este período.
Conocía la entidad desde hacía muchos años, como voluntario y colaborador de ella, por eso no dudé un segundo en solicitar la realización de prácticas en la Asociación de familiares de drogodependientes Resurrección. Aún conociéndola ese primer contacto laboral fue de mucha incertidumbre y nervios. ¿Estaré cualificado para desarrollar mi trabajo? ¿Cumpliré con las expectativas? ¿Sabré desenvolverme?… esas eran muchas de las dudas que me han rondado al principio de este período.
Me fue bastante fácil identificar las necesidades que había que trabajar e intentar mejorar, por eso fui directamente al punto que nos ha llevado hasta aquí, una escuela de emociones y habilidades sociales, donde los protagonistas fueran los usuarios de la entidad.
Como manifesté en el primer cuatrimestre a mi tutora, era una tarea que tenía una gran dificultad, la apatía con la que los usuarios llegan a la entidad, desmotivados, y con ganas de todo pasé deprisa. No fue fácil, pero me sorprendí al darme cuenta de que tenía las suficientes herramientas para enfrentarme a muchas de las situaciones que han ido surgiendo a lo largo de las diferentes sesiones, como han podido ser: emociones contenidas muchos años por usuarios que nunca la habían manifestado, momentos de tensión y pelea que aplicando los conocimientos adquiridos se han podido solventar sin la intervención de terceras personas.
Tuve la suerte de comenzar a desarrollar estas actividades ya en el primer cuatrimestre, al Equipo Técnico y Junta Directiva le parecía algo muy interesante y querían que se pusiera en práctica cuanto antes. Esto jugó una gran ventaja en mí, pues pude pulir muchas cosas antes de comenzar este segundo cuatrimestre, como, por ejemplo, la capacidad de adaptación que se ha de tener al trabajar con personas sin hogar.
Puedo decir, que todos los conocimientos adquiridos estos años en las diferentes materias tienen sentido y se pueden poner en práctica cuando llegas a un centro de trabajo, todo lo aprendido sirve.
Me llevé una gran sorpresa cuando en enero, recibí una llamada de la Junta Directiva en la que se me ofrecía un contrato de media jornada por la buena aceptación que había tenido las diferentes actividades que se propusieron y se llevaron a cabo en el primer cuatrimestre, este contrato de monitor que poseo ahora ha disipado todas las dudas y cuestiones que tenía los primeros días cuando empecé.
Esto no ha hecho más que empezar, me da la fuerza y el impulso necesario para terminar con el último escalón que me queda de este Grado.
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Caro Coronel, R. (28 de junio del 2023). El Prácticum, espacio de descubrimiento profesional. Prácticum y Prácticas Profesionales.[Blog].https://gidpip.hypotheses.org/5393
Rafael Sánchez Sánchez Profesor Tutor Jubilado de la UNED (Calatayud). Antropólogo y Pedagogo Social
Tuve la suerte de ser uno de los profesores tutores del Centro Asociado de la UNED en Calatayud que iniciamos la andadura de la implantación de la carrera de Educación Social, allá por el curso 2000-2001. Por mi formación universitaria y mi experiencia profesional me asignaron las prácticas profesionales del alumnado y varias asignaturas como Pedagogía Social, Antropología y Animación Sociocultural, entre otras. Ahora hace dos años que me jubilé, pero no he perdido el contacto con tantos alumnos y alumnas como han pasado por mis tutorías. Un elevado porcentaje de titulados universitarios en Educación Social de nuestra Comunidad Autónoma proceden de nuestros Centros Asociados de la UNED en Aragón, principalmente del Centro de Calatayud.
En muchos ámbitos de nuestra sociedad todavía existe un cierto desconocimiento de la profesión de los educadores sociales. Por ello, pienso que es necesario un estudio serio y riguroso que dé a conocer la labor de estos profesionales que tanto bien están haciendo a nuestros entornos comunitarios. La Educación Social puede definirse como el conjunto de acciones educativas que se realizan en el marco de la educación no formal, en procesos socioeducativos tan diversos como la propia sociedad en la que vivimos.
Los educadores sociales ejercen su trabajo o acción educadora en áreas muy distintas: un centro de menores, un aula de personas adultas, un centro de juventud, un grupo de acción rural, un colectivo de personas inmigrantes, una residencia de mayores, un colectivo de personas con necesidades especiales, un centro educativo, una casa de cultura o un servicio sociocultural de un ayuntamiento. Creo que esta profesión es tan importante como la que ejercen los profesionales de la salud, ya que su labor se realiza en esa parte del alma social más vulnerable de nuestra sociedad, contribuyendo al desarrollo humano e integral de las personas que conforman el tejido humano de nuestros entornos comunitarios.
Gracias a la implementación de proyectos socioeducativos y socioculturales, estos profesionales desarrollan una labor importantísima, promoviendo procesos de dinamización y desarrollo profesional, social y cultural, propiciando la participación y el protagonismo de quienes participan y se benefician de estos proyectos sociales y comunitarios, mediante estrategias y metodologías activas, posibilitando que las personas y los grupos tomen conciencia de su propia realidad para mejorarla y transformarla.
Con la breve exposición que acabo de mostrar, exhorto a la comunidad universitaria y a la sociedad en general con el ánimo de que se visibilice y dignifique esta labor, cuyos profesionales sustentan su quehacer en dos aspectos de gran relevancia: una mente abierta y un corazón grande. El contenido teórico y las prácticas profesionales del Grado de Educación Social ofrece a los futuros profesionales la garantía de convertirse en personas con una formación universitaria exquisita, que incide directamente en su personalidad. Cuantas veces, en mis confidencias con estudiantes de Educación Social en proceso o egresados, me han expresado cómo estos estudios les ha cambiado por dentro, transformando su interior, mejorando su propia vida y el deseo ardiente de hacer el bien a los demás.
El currículum del Grado de Educación Social ofrece una panorámica académica amplia en distintos y variados ámbitos del saber: las ciencias de la educación, la psicología, la antropología, la sociología, la ética o las tecnologías sociales, entre otras, ofrecen un conocimiento integral de los contextos socioeducativos y socioculturales, permitiendo con ello adentrarse en las estructuras personales y comunitarias del ser humano. Y, junto a esto, se programan un conjunto de prácticas profesionales que de manera gradual van permeando la mente y el corazón de los futuros educadores sociales, consiguiendo con ello personas cuya formación universitaria hace mella en la interioridad de los estudiantes. Nadie da lo que no tiene. Y los educadores sociales con la formación recibida pueden dar a la sociedad lo que han recibido: una formación humana, social y educativa que les permite trabajar con personas y grupos sociales, mediante procesos educativos transformadores.
Las prácticas profesionales en los estudios del Grado de Educación Social son, por excelencia, el mejor medio que tienen los estudiantes para construir en su mente y en su corazón el núcleo esencial de su profesión, basada en la continua reflexión sobre lo que somos y cómo podemos ofrecer respuestas de mejora en la sociedad en la que vivimos. Los educadores sociales, por tanto, se nutren de una formación que por su especificidad curricular beneficia, en primer lugar, al propio estudiante y, en segundo lugar, a las personas que participan y se benefician de los procesos socioeducativos o socioculturales que ponen en marcha los profesionales de la Educación Social.
Así, podemos afirmar que los profesionales de la Educación Social, de acuerdo con la formación recibida, son personas de mente abierta y corazón grande. Son personas de mente abierta porque han recibido y asimilado una formación teórica basada en el respeto y la tolerancia social hacia la diversidad de personas y culturas, porque su función está enmarcada en la atención especial a las necesidades educativas que requiere la diversidad poblacional, con miras amplias en el complejo panorama de nuestra sociedad multicultural; y son personas de corazón grande porque han aprendido a sentir y vivir con el otro sus necesidades y problemas, caminando juntos hacia el empoderamiento humano y social
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Sánchez Sánchez, R. (3 de marzo del 2023). Educadores Sociales: profesionales de mente abierta y corazón grande. Prácticum y Prácticas Profesionales.[Blog].https://gidpip.hypotheses.org/5284
Diana Castillo Villabona. Estudiante Grado Educación Social. UNED- Madrid Jacinto Verdaguer
Estimadas(os) compañeras(os), soy Diana Castillo Villabona, de origen colombiano, llevo viviendo en España hace ya más de 20 años y acabo de cursar la asignatura Prácticas Profesionales III que pertenece al tercer año del Grado de Educación Social.
Mi recorrido en la UNED empieza en el 2010, cuando decidí matricularme en Educación Social. He tenido que dejar los estudios en varias ocasiones por motivos personales, pero en el 2019 los retomé con el objetivo de finalizarlos.
Estudiar esta carrera surge de la necesidad de aprender cómo vivir en la diversidad, como explicar a los de mi alrededor que es requisito respetar al otro asi sea diferente en pensamiento, físicamente o en creencias.
Comenzaré contándoles que el sitio donde he realizado las prácticas es un referente para mí por su labor social y antes de solicitar la plaza había buscado información sobre qué hacían, cómo trabajaban y con quién desarrollaban los programas. Mi motivación era máxima y más cuando me hicieron la entrevista y me dieron su aprobación para poder realizarlas. Estoy hablando de la Fundación Tomillo, una organización que trabaja con colectivos vulnerables en riesgo de exclusión social especialmente con programas para niños, niñas y jóvenes. Hay una área de actuación de la fundación localizada en el distrito de Usera en Madrid que se llama “SAI”; un servicio de atención a la infancia donde los menores del barrio acuden después de las clases a diversas actividades como refuerzo educativo, tiempo de ocio, orientación laboral o escuela de musicalidad.
Mis prácticas las he realizado participando en dos de las actividades: en la actividad de refuerzo educativo y en la de tiempo de ocio. Los niños, niñas y jóvenes que participan en estas actividades están escolarizados, muchas veces es el propio centro escolar que les envía a la fundación o remitidos por los servicios sociales.
Durante el comienzo de la intervención como educadora social en prácticas en la actividad de refuerzo educativo, surgió la primera duda acerca de mi identidad como futura educadora social: ¿esta actividad la debería realizar mejor un profesor?, esta era mi percepción inicial cuando empecé con el refuerzo educativo. Pero “esta subjetividad crece a medida que el individuo se relaciona con su entorno” (Tajfel y Turner, 1982, citado en Martín-Cuadrado y García-Vargas, 2019, p.49) me ha permitido pensar y sentir como educadora al relacionarme con el entorno profesional, siendo consciente de pertenecer a un grupo social , aprendiendo, no solo para obtener beneficios, sino también para asumir las consecuencias personales y colectivas de mis actos , lo que me ha ayudado a completar el significado que tengo de mí misma como profesional.
Después de exponer mis dudas a mi tutora de prácticas llegamos a la conclusión que el educador social además de trabajar su identidad personal al auto observarse, debe tener en cuenta el contexto en el que se desenvuelve. No era solo una actividad de refuerzo escolar, había que analizar cómo era la situación individual de cada participante, saber y conocer su expediente y porqué se encontraban allí. Para reconocer ese contexto, la fundación Tomillo, en paralelo con la actividad de refuerzo educativo, realiza un plan pedagógico donde se dedica un tiempo a tratar temas de educación en valores y a reforzar la autoestima y el autoconcepto de cada uno de los participantes. Es llevado a cabo por las educadoras del centro, en el cual también he participado.
A medida que avanzaba en las prácticas se juntaban en mi cabeza la teoría vista en las asignaturas del grado con las prácticas que estaba realizando. Veía que el educador social no solo puede actuar en el campo de la mediación u orientación por ejemplo familiar, sino además en el campo de carácter preventivo. Esa era la palabra clave “prevención”; evitar que los participantes a los que estaba ayudando no llegasen a una situación desfavorable como el fracaso escolar y, por consiguiente, el abandono de los estudios. La misión social de mi profesión era evitarlo.
Entonces decidí indagar sobre los participantes de años anteriores, que había sucedido con ellos, y me llevé una grata sorpresa. La gran mayoría siguen cursando sus estudios, o están ya en orientación laboral, que es otro de los programas de la fundación.
Poco a poco fui asumiendo mi rol, gracias al respaldo del equipo multidisciplinar del centro que me prestaron su apoyo en todo momento. Recordaba el principio deontológico de la “acción socioeducativa” donde como educadores sociales durante el proceso de intervención realizamos un acompañamiento ayudando a que los participantes sean los actores principales de sus vidas. Catálogo de funciones y competencias del educador social. (www.eduso.net). El ser guía de los participantes y que te vean como un referente es básico en nuestro trabajo. Al crear vínculo con los participantes se forma un sentido de pertenencia, donde la fundación es una comunidad de aprendizaje para educadores como para los que asisten a las actividades.
En cuanto a mi participación en la actividad de tiempo de ocio ( normalmente los que acuden a refuerzo educativo , acuden a tiempo de ocio también), fue gratificante y divertida a la vez. Tuve la oportunidad de aplicar las competencias adquiridas como monitora de ocio y tiempo libre. Además me sirvió para tener una visión mas global de las actitudes y conocer más las aptitudes de los participantes. Este era un momento de distensión, donde como educadora en prácticas tenía la iniciativa para desarrollar dinámicas grupales y actividades manuales.
Mi implicación con las prácticas ha sido por cuestión de tiempo un poco difícil, ya que trabajo en las mañanas como técnico informático y por las tardes acudía a la fundación. Agradezco a la tutora de prácticasSusana Garcia Vargas y a mi tutora del centro Cristina Pérez Cabrillo, por dedicarme su tiempo ya que sin ellas no hubiera podido entregar la documentación requerida.
Con respecto al plan de trabajo de la asignatura debo decir que realizar el diario me ha resultado complicadísimo, ya que no conseguía en principio verlo como algo mío, si no solo como registro del trabajo realizado. Poco a poco y gracias a las correcciones de la tutora, me fui involucrando y expresando lo acontecido como yo lo veía forjando así mi identidad profesional en los momentos determinados.
Esto me llevó a reflexionar, auto reflexionar mucho sobre la práctica socioeducativa que estaba realizando, a analizar el porqué de ciertas actitudes de los participantes, teniendo en cuenta la labor de educadora donde debo ofrecerles mi ayuda para dar respuestas a sus necesidades y garantizar asi su crecimiento personal (Quintanal y Goig, 2020).
El hecho es que continuaré realizando Prácticas Profesionales IV en la Fundación Tomillo con todo mi esfuerzo y entusiasmo y pensando que en un futuro, puedo continuar trabajando con ellos ya como una educadora social.
Referencias
– Consejo General de Colegios oficiales de Educadores Sociales. Catálogo de funciones y competencias del educador social. www.eduso.net
– Martín-Cuadrado, A.M. y García-Vargas, S.M. (2019). El profesional en la intervención socioeducativa. Construcción de su identidad desde la práctica. En Ana María Martín-Cuadrado y María Julia Rubio Roldán (Coords.) La intervención socioeducativa: diseño, desarrollo y evaluación (Volumen I) (pp. 25-80). Universidad Nacional de Educación a Distancia–UNED.
– Quintanal Díaz J. y Goig Martinez R. (2020). Miradas a la realidad social. CCS.
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Castillo Villabona, D. (28 de febrero del 2023). Aprender haciendo. Prácticum y Prácticas Profesionales.[Blog].https://gidpip.hypotheses.org/5265
Irene Bueno Sánchez. Estudiante Grado Educación Social. UNED- Madrid Jacinto Verdaguer
Para poder hablar del presente se debe tener en cuenta el pasado, y de alguna manera, también las expectativas de futuro. Para tratar mi situación actual voy a contextualizar circunstancias que me han llevado hasta el Grado en Educación Social.
Mi camino en el ámbito social comienza de manera informal en mi familia, y continua más formalizadamente cuando me matriculé del Grado Superior en Integración Social. Este ha sido uno de los momentos más significativos para mí. Tras finalizar el grado superior encuentro un trabajo por horas, por lo que me dedico a trabajar y dejar apartado el tema de los estudios para ahorrar algo de dinero y poder entrar a la universidad. Realizo la Prueba de Evaluación para el Acceso a la Universidad (EVAU) para subir la nota media que tenía y poder entrar de manera presencial a los estudios, aunque debe tenerse en cuenta, que el Grado en Educación Social únicamente se imparte pública y presencialmente en una única universidad en Madrid. El desconocimiento es lo que tiene, hasta el momento en que me quedé en lista de espera para el acceso a estos estudios, no fue cuando me puse en movimiento para conocer otras alternativas, y aquí es donde me cruzo con la UNED.
Me matriculo en el Grado de Educación Social en la UNED de todas las asignaturas del primer curso, e igualmente sucede en el segundo, aunque debo afirmar que ya este último por motivos laborales se me hizo cuesta arriba. Con esta experiencia, reflexiono sobre si debiera o no matricularme del tercer curso con todas las asignaturas (con 2 convalidaciones). Si bien, teniendo en cuenta que había podido sacar los cursos anteriores, sin ninguna duda, opté por cursar todas las asignaturas, entre ellas Prácticas Profesionales III.
Considero que esta asignatura forja mucho interés en los alumnos y alumnas por la motivación que genera, y no ha sido menos en mi caso. La realización de las prácticas me ha generado un sentimiento gratamente elevado, aunque durante el desempeño de las mismas haya tenido variaciones en mi estado de ánimo. Es en estos momentos más adversos donde me encuentro con la siguiente frase: “La experiencia no es lo que te sucede, sino lo que haces con lo que te sucede” (Adouls Huxley, como se citó en Claridad Mental, 2021). Aquí entendí, que me tocaba hacerme cargo de mi experiencia, de mi presente, de lo que quiero, y en consonancia, de mi futuro. Además, gracias al apoyo del equipo profesional con el que he colaborado, mi tutor de prácticas, y la profesora tutora Susana García Vargas del Centro Asociado Jacinto Verdaguer de la UNED, he podido hacer frente a esta experiencia de una forma positiva y como estaba planteada al inicio de esta asignatura.
Mis prácticas han sido llevadas a cabo en la Fundación Gil Gayarre, más exactamente en el servicio de COFOIL (Centro Ocupacional de Formación, Oportunidades e Inserción Laboral). Es una Fundación que trabaja con personas con diversidad intelectual, y aunque ya había tenido experiencia en el sector sociolaboral durante mis prácticas de Integración Social, la realidad y situación que me encontré eran completamente diferentes.
Durante las prácticas he comprendido la necesidad de utilizar modelos claros y determinados basados en conocimientos teóricos y prácticos para el buen desempeño de una intervención, independientemente del colectivo con el que se trabaje. Las decisiones y acciones profesionales deben estar fundamentadas y seleccionadas de forma competente y con conocimiento, de forma que éstas se amolden a la situación y la realidad en la que se trabaja.
En cuanto a la labor como educadora social, he podido experimentar un ambiente laboral donde el trabajo en equipo es la base de toda intervención. En este aspecto me gustaría realizar una parada, ya que, considero que el trabajo en equipo es uno de los principios que dan sentido a la acción social ya que el trabajo resultante es más enriquecedor. Al formar y tomar parte de un equipo profesional también lo haces de las decisiones que se generan dentro de él y, por ende, se refleja en el resultado final. Debo resaltar, que todos lo documentos que se han pedido desde la asignatura no los habría podido realizar adecuadamente sin la colaboración de muchos profesionales de la fundación y la orientación de la profesora tutora del centro asociado. Otro principio que orienta la intervención social es la flexibilidad ya que, las circunstancias, necesidades de apoyo, comportamientos y conductas de cada persona son diferentes y, una planificación rígida puede dificultar y obstaculizar la intervención y adaptación a los intereses y necesidades de cada usuario.
Una de las reflexiones que se debe llevar a cabo durante el periodo de prácticas es acerca de la identidad profesional. Si bien, este punto puede parecer algo ligero si se observa como aquello a lo que nos queremos dedicar, pero, por el contrario, la identidad profesional es lo que nos define como profesionales y conlleva una reflexión más profunda. ¿Cuáles son tus pros? ¿Y tus contras? ¿Qué te puede ayudar y complementar? ¿Qué se presenta como amenaza y cómo puedes hacerle frente? En mi caso, y tras la realización de las prácticas defino mi identidad profesional como herramienta, es decir, como educadora social soy una herramienta que ofrece actividades, espacios y estrategias a los usuarios formando parte del día a día, pero sin intentar mucho más, pues realmente los que deben decidir realizar un cambio son los propios usuarios sobre su realidad.
El Plan de Trabajo planteado por el equipo docente de la asignatura se basa en la realización de un portfolio constituido por cuatro carpetas:
1. Autobiografía. Constituye una reflexión sobre las experiencias que nos han hecho llegar hasta el presente, es decir, hasta el Grado en Educación Social. La propia autobiografía nos permite conocer sobre qué colectivos nos gustaría actuar profesionalmente.
2. Plan de Trabajo Personalizado (PTP). En este documento se trata de contextualizar lo que vamos a llevar a cabo durante las prácticas. Tiene carácter orientador ya que facilita el desarrollo de la siguiente carpeta.
3. Informe Diagnóstico y Proyecto de Intervención. Esta carpeta es la que más jaleo nos ha producido pero la que más nos permite conocer la función del educador/a social en la realidad profesional. Básicamente, antes de poder actuar sobre cualquier contexto (proyecto de intervención) se necesita conocer ese contexto (informe diagnóstico).
4. Diario de prácticas. Aunque este documento se adjunta en la última carpeta, es necesario saber, que tiene carácter reflexivo y que se desarrolla desde el inicio de las prácticas presenciales en la entidad colaboradora. Sirve para conocer en profundidad los pasos que vamos dando personalmente como profesionales, es decir, nos permite reflexionar sobre la identidad profesional ya nombrada anteriormente.
Considero el diario de prácticas como un documento indispensable para el desarrollo de las prácticas. Se refleja el día a día que vivimos durante la estancia en la entidad colaboradora, las dificultades que encontramos, cómo las reforzamos y cómo investigamos nuestra propia práctica. Aquí, encuentro el pilar base de esta asignatura. Cuando hablamos de prácticas presenciales rápidamente pensamos en experiencia, pero de nada tiene sentido la experiencia si no nos paramos a reflexionar sobre ella, es decir, la experiencia en Prácticas III es nuestra colaboración y acción sobre un contexto y unas circunstancias que no tienen sentido si no las investigamos. En mi caso, esta investigación se ha llevado a cabo acudiendo a autores que hablasen y tratasen aquellos aspectos más adversos con los que me he encontrado. Me gustaría destacar aquello que, a mí, me ha supuesto pararme a pensar e informarme sobre mi práctica. El haber generado sentimientos de angustia y estrés durante esta experiencia me ha hecho replantearme lo que realmente yo quería adquirir de ella y por qué estaba sintiendo algo tan perjudicial y amenazador para esta ocasión. Mi sentimiento se basaba en el miedo, miedo a no llegar a lo que se nos pedía desde la asignatura, y mi reflexión desembocó en la autoexigencia. No podía dejar que esto sucediera, tenía que cambiar la dirección de estos sentimientos, aunque aceptados y libres, podían de alguna manera afectar a mi estancia en la fundación. Según Palau (2022) la autoexigencia genera mayor estrés, agotamiento y ansiedad, afectando de esta manera al estado de ánimo. Por otro lado, según Marcote (2021, p. 22) “la realidad que creamos es el resultado de todos los recortes que hacemos de las experiencias. Estas creencias determinan la interpretación que hacemos, y aquí se genera una emoción derivada que afecta a su vez, a las futuras acciones”.
Finalmente, y como una conclusión más generalizada derivada de esta experiencia, estimo que las prácticas me han ofrecido una gran oportunidad de enriquecimiento y aprendizaje, donde he podido conocer la función laboral y el desempeño de tareas de una educadora social y donde, además he podido implementar los aprendizajes adquiridos durante el Grado en Educación Social. Me encuentro muy satisfecha con los resultados alcanzados porque dispongo de información rica, clara y ordenada en referencia a lo que me voy a poder encontrar en un futuro laboral. Aunque he tenido episodios perjudiciales en cuanto al estado de ánimo durante las prácticas, estas situaciones me han permitido adquirir un aprendizaje de ellas, por lo que como resultado final puedo decir que todos los escenarios y circunstancias han sido positivas.
Bueno Sánchez, I. (14 de febrero del 2023). De la experiencia de Prácticas Profesionales III al conocimiento profesional. Prácticum y Prácticas Profesionales.[Blog].https://gidpip.hypotheses.org/5255
Sumaya Sumaya Mustafá Mohamed. Estudiante Grado Educación Social. UNED- Ceuta.
Así me he sentido siempre que he cursado las asignaturas que corresponden al Grado de Educación Social de la UNED, sigilosa, oculta, confiada. Así lo he sentido siempre, deambulando por la zona de confort, debido a que mi profesión no tiene nada que ver con el Grado, ya que soy militar profesional desde hace ya 19 años, pero he de reconocer que el ámbito de lo social me apasiona, era algo presente pero lejano, con cierto miedo a actuar y trabajar desde dentro y como digo siempre “atrincherada”, hasta que llegó la asignatura de Prácticas Profesionales III.
Con el miedo presente, no sabía cómo afrontar esta asignatura y antes de matricularme, me presenté en la Secretaría de la UNED de Ceuta, me dirigí a una de las mejores personas que he conocido a lo largo del Grado y de las mejores profesionales que he conocido en mi vida, María del Carmen, que me asesoró como siempre suele hacer, invitándome a acudir a conocer a la profesora tutora de la asignatura, su cara era un presagio de lo que me iba a encontrar.
Me dirigí directamente al aula y al abrir la puerta, me encontré con María Dolores Murillo Jiménez, con su sonrisa y su seguridad, su fuerza y su confianza, con su luz, animándome a cursar la asignatura ofreciéndome su apoyo incondicional. Un apoyo que se convirtió después de meses de duro trabajo en una amistad que irá más allá de la vida y a la que estaré eternamente agradecida. Me matriculé y aquí comenzó mi dulce odisea, un caos que desembocó en una inevitable transición llevándome a un cambio personal en todos los aspectos de mi vida.
Y es así como el soldado obligado a salir a luchar en la guerra, me sentí inmersa en un una situación que se me iba de las manos, y es como un cúmulo de emociones y sentimientos encontrados en mi cabeza y en mis adentros salió a la acción. En principio, con la falta de tiempo, no sabía por dónde comenzar; la autobiografía me llevó a recordar situaciones que aguardaban en pequeños baúles de mi mente, cosas pequeñas pero traumáticas y cosas agradables que me habían ayudado a seguir viviendo y a ser resiliente, como si hubiese abierto una ventana y estuviese viendo mi vida pasando, siendo yo protagonista y espectadora a la vez, me veía de niña con mis miedos, de adolescente con mis objetivos , de mujer con mi lucha y de madre con mis progresos y todo en una secuencia organizada, como si estuviese ordenando mi vida para poder contarla.
Todo esto me llevó a pensar que había alguien que le interesaban mis vivencias y mis temores, alguien que iba a leer parte de mi vida y que le interesaría y la estudiaría llegando a una conclusión sobre mi persona. Una persona que proviene de un barrio totalmente marginal, con vivencias poco habituales, traumas infantiles, incluso situaciones económicas irregulares, pero siempre con actitudes afectivas y emocionales positivas, con personas maravillosas alrededor y finales que puedo calificar como “felices” como solemos ver en los cuentos, además de muchas ganas de trabajar duro para llegar a una meta concreta.
Comenzando las prácticas, de nuevo el pánico me atacó, la inseguridad, la falta de confianza, todo por querer hacerlo lo mejor posible y llevar a cabo un proceso impoluto, para poder sentirme orgullosa de mí, pensando que si podía con esto iba a poder con todo.
Lo llevé a cabo, gracias a mi tutora de la UNED, su apoyo 24 horas los 7 días de la semana, fue un apoyo que me había sanado, reconstruido, reforzando mi autoestima, ordenando mi vida, sintiéndome acompañada. Puedo decir que ha realizado conmigo un trabajo excepcional, fuera de lo que le correspondía, una mujer demasiado especial, que ha sido calma en mi tormenta.
Ha sido un proceso en el que he llorado y he reído mucho, me he llevado las manos a la frente, sujetando mi cabeza para ver cómo encaminaba todo el desorden en el que estaba inmersa, sintiendo impotencia, hundida por la falta de tiempo, por no dedicarle más tiempo a mi pequeña de 5 añitos, derrumbada pero logrando levantarme al día siguiente, ajustando el tiempo al límite, para llevar a cabo mi jornada laboral, llevar a cabo mis prácticas y apuntarlo todo en el Diario para que no se me olvide ningún detalle.
A día de hoy, con la asignatura aprobada, puedo decir que haberla cursado me cambió la vida totalmente. Trabajar con menores provenientes de la crisis migratoria con sus vivencias, con un voluntariado maravilloso, sentirme querida, abrumada, quedándome con las expresiones de las personas que me acompañaron en este proceso, como me miraban, sus risas, sus historias, sus mensajes, siendo a día de hoy parte de mi vida.
El primer contacto, los primeros días, las primeras palabras, todo un entramado de acciones, minuciosamente pensada por un equipo docente que ha sacado lo mejor de mí. Esta asignatura está muy elaborada, muy bien pensada para que trabajemos dentro de una acción real, dentro de la experiencia, el sentir y conocer una nueva realidad, ser parte de ella, es algo increíble.
Quiero agradecer a mi tutora “Loli” el haberme dejado un hueco en su vida y al equipo docente por hacer que florezcan en mí ganas de crecer personal, emocional y profesionalmente en este ámbito y el haberme brindado esta oportunidad en estos tiempos que se nos presentan dan duros e inciertos y seguir luchando en la guerra de la vida. Y dar gracias a las personas que hacen posible este sueño, mi madre, mi marido y los ánimos de mi pequeña Inas.
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Mustafá Mohamed, S. (13 de marzo del 2022). Desde las trincheras… Prácticum y Prácticas Profesionales.[Blog].https://gidpip.hypotheses.org/4953
José Domínguez García.Estudiante Grado Educación Social. UNED- Madrid Jacinto Verdaguer
Como estudiante del Grado en Educación social en UNED, llega el momento de realizar el Prácticum, y en este caso la asignatura de Prácticas Profesionales III. Todos partimos con un bagaje personal, profesional y educativo. Afrontar este momento tan significativo en la formación como futuros/as educadores/as sociales supone a nivel personal un reto, un desafío y una oportunidad de desarrollar las competencias generales y específicas necesarias para el desarrollo de la profesión. Suponen un auténtico eje vertebrador en la formación, para la adquisición de una adecuada identidad profesional, facilitando un posicionamiento como futuros educadores/as dentro de las áreas, ámbitos y contextos de intervención.
Es imprescindible dedicarle tiempo para comprender el desarrollo de la asignatura, que permitirá una adecuada realización de las prácticas profesionales, siendo conscientes de dónde partimos, preferencias y qué es lo que vamos a realizar en dicho periodo de prácticas presenciales.
He tenido la oportunidad de realizar las prácticas en un Centro de Primera Acogida de Menores con edades comprendidas entre los 14 y 18 años.
La acción socioeducativa en este ámbito es realizada por un equipo interdisciplinar de profesionales como psicólogas/os, trabajadora/es sociales, educadores/as sociales, mediadoras interculturales. En este contexto profesional, como estudiante de educación social en prácticas lo primero era conocer, los objetivos del centro, población o colectivos a los que se dirige, programas en lo que se apoya para conseguir sus objetivos.
Recogí esta información tan valiosa a través de la lectura de los documentos del centro de prácticas (reglamento régimen interior) y durante los primeros días a través de la técnica shadowing, siendo una técnica de investigación cualitativa en la que el estudiante observa indirectamente a su tutor de prácticas y demás profesionales, convirtiéndose en su sombra, durante un periodo de tiempo determinado para entender cómo utiliza los recursos disponibles y las acciones educativas que realiza dentro del centro.
Después de obtener la información significativa, procedía reunirse con los profesionales a los que se aplicó la técnica, para contrastar la información recogida.
Como principal virtud de dicha técnica es comprender el “currículum oculto” del centro. Es importante conocer dicho currículo, para entender el funcionamiento interno del centro y poder comprender las actuaciones socioeducativas que se llevan a efecto.
Siendo estudiantes en prácticas se desarrollan las habilidades de trabajo en equipo, aprendiendo las habilidades de trabajo colaborativo para poder desenvolverse bien en el grupo de trabajo. Siguiendo a Johnson y Smith (1998, pp.21-23), el trabajo colaborativo en equipo debe fomentarse en los profesionales de la educación social y desarrollar las habilidades necesarias para llevarlo a cabo y facilitar procesos grupales en la intervención socioeducativa.
Dicho trabajo colaborativo imprescindible en la educación social contribuye notablemente a la mejora y desarrollo de actuaciones socioeducativas.
Ayuda a valorar múltiples perspectivas sobre un tema y a desarrollar habilidades para enfrentarse a diversas situaciones y problemas de forma colaborativa (Barkley, Cross y Major, 2004), teniendo en cuenta las aportaciones de todos.
Cuando el tutor del centro de prácticas consideró que estaba preparado para poder colaborar con el grupo de educadores tuve ocasión de intervenir en talleres y múltiples actividades, con lo que mi identidad profesional fue mejorando paulatinamente. Y esto sucede con aportaciones que realizas como aprendiz y que son valoradas por el resto de profesionales teniendo en cuenta que hay que aceptar las valoraciones positivas como negativas.
La asertividad es una habilidad fundamental, al igual que la empatía y la flexibilidad para cuestionar y revisar nuestros esquemas de partida. Como afirma Murillo (2003), cuando se tiene la intención de trabajar con otros es importante ser asertivos, pero también aceptar el punto de vista del otro, tomar conciencia de lo que podemos aprender de ellos y modificar los métodos para mejorar la comunicación.
Como suceso anecdótico dentro del periodo de prácticas, tengo que reseñar un taller que se realiza los miércoles, en el cual algunas/os menores asisten a un programa de radio del barrio.
Ese día asistí junto con otro educador social y cuatro menores del centro. El tema objeto de debate era sobre la influencia del uso del plástico en el medio ambiente. En el transcurso del programa acapararon la conversación tres de los menores dejando a una menor, sin recursos para poder intervenir, ya que no le interesaba el tema y las aportaciones de sus compañeros estaban argumentadas y fundamentadas mientras que ella se limitaba a contestar con monosílabos.
Finalmente, abandonó el programa de radio. Suceso que me hizo recapacitar y pude plantear al educador que el tema de debate no era el apropiado para la menor y que sería conveniente plantear otro tema más ajustado a sus intereses para fomentar su participación. Todo ello planteado desde las aportaciones de la teoría del autor Vygotski (1985), ya que el tema propuesto se alejaba significativamente de la Zona de Desarrollo próximo de la menor y habría que ajustarlo, siendo de vital importancia para justificar científicamente la construcción social del aprendizaje.
Pudiendo alcanzar una zona de desarrollo próximo de la menor, lograría interiorizar los saberes de una cultura determinada para incorporarlos al nivel individual y desarrollar sus Funciones Mentales Superiores. Es decir: aprender y evitar conductas de evitación de la menor, obteniendo una mejor respuesta y mayor motivación y autoestima.
Todo ello al amparo de una comunicación empática, en un proceso de intercambio con la menor, llevándose a cabo en un clima de libertad personal. En este caso si la menor se hubiera sentido evaluada o juzgada se hubiera podido provocar que la menor pudiera levantar un muro a su alrededor. Considero que esto es fundamental en la intervención socioeducativa.
En todo el proceso he tenido el apoyo incondicional de mi tutora del centro asociado de la UNED en Jacinto Verdaguer, Susana María García-Vargas, el tutor del centro de prácticas y del equipo docente de la asignatura, motivando y orientando en todo momento.
Porque sí, se tienen momentos de debilidad, de flaqueza en el que incluso te planteas si todo el esfuerzo que estás realizando merece la pena y sin duda puedo afirmar que todo el sacrificio y desarrollo de tareas tiene su recompensa, obteniendo unas competencias de las que en un primer momento consideras que careces pero que con constancia, esfuerzo y tesón se consiguen y afloran cuando las necesitas. Es un proceso largo de descubrimiento personal y profesional.
En ese proceso obtienes un criterio de comparación “tertium comparationis”, para poder decidir qué áreas, ámbitos son los más adecuados a tus intereses personales y profesionales.
El diario de prácticas se convierte en tu mejor instrumento para poder tener toda la información sistematizada y localizada, pudiendo obtener una visión holística de todas las prácticas, pudiendo engranar situaciones o casos aislados con sucesos relevantes, que únicamente adquieren sentido con el paso del tiempo en el periodo de prácticas.
Una vez finalizado el periodo de prácticas, el desarrollo de la identidad profesional ha sido significativo, siendo fundamental durante la estancia en el centro de prácticas que se vaya revisando e incorporando los conocimientos teóricos al tiempo que, como sugiere Rauner (2007), se anticipe el rol profesional específico y se identifique con él, para posibilitar el desarrollo de la competencia.
Todo ello exige una experiencia de trabajo reflexiva en la que se integre el conocimiento teórico y el práctico. Que es lo que se consigue llevando a efecto lo planteado y exigido en todo el proceso de prácticas.
Para finalizar, incidir en la importancia de la acción, que tiene lugar en las prácticas, la cual nos permite asimilar la realidad en la que nos encontramos inmersos. La práctica nos va ayudando a sentirnos más competentes, a modular los diferentes comportamientos, a desistir de unos y a mantener y mejorar en otros.
Referencias Bibliográficas
-Malik, B., Senra, M. y Mamolar, P. (2013). Asesoramiento y consulta en Educación Social. UNED
-Martín-Cuadrado, A. M. y Rubio, M. J. (2020). La intervención socioeducativa: diseño, desarrollo y evaluación. UNED.
-Quintanal, J.y Goig, R. M. (2020). Miradas a la realidad social. Transformar y humanizar desde el compromiso. CCS
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Domínguez García, J. (24 de febrero del 2022). La hora de la verdad. El Prácticum!Prácticum y Prácticas Profesionales.[Blog].https://gidpip.hypotheses.org/4745
Gema González Rodríguez. Estudiante Grado Educación Social. UNED- Madrid Jacinto Verdaguer
Soy una estudiante en el Grado de Educación Social en la UNED. En este post quisiera reflejar todas las sensaciones que han ido apareciendo y poder transmitir la evolución en mi proceso de aprendizaje a través de la asignatura de Prácticas profesionales III, reconociendo que el grado de satisfacción iba aumentando día a día; a pesar de lo duro y complejo que ha sido, reconozco abiertamente que “mereció la pena”
En el inicio…
Al plantear mis prácticas, tomé la decisión de seleccionar un centro como es el de Casa Grande Carabanchel, cuyos usuarios/as son familias con niños/as de 0 a 4 años. El hecho de tener experiencia en trato al público y en coordinación de equipos, hacía que las cuestiones de organización de tareas me resultaran sencillas, y tuve la “idea imaginaria” de que resultaría sencillo. En referencia a debilidades, las actuaciones en este contexto me resultaban a priori complejas, pero las tomé como un reto: reconozco que la elección del recurso me la planteé desde un punto de vista pragmático (cercanía, trabajo con niños/as de corta edad): desde la Comunidad de Madrid existen proyectos de crianza compartida con agentes comunitarios, donde ofrecían una red de recursos de ocio para niños y niñas de ‘casas grandes’ y ‘parques de Invierno’ (Familias, 2021), pero me decanté por este recurso de Carabanchel, sin imaginarme lo que encontraría. Reconozco que al darme cuenta de la cantidad de trabajo que llevaría la elaboración del portfolio, me abrumó, pero la oportunidad de poder indagar mediante la observación las actuaciones del educador social y de la psicóloga para poder comprender dinámicas emancipadoras en este tipo de contextos, me llamaron la atención desde el principio e hicieron que fuera aprendiendo a actuar en ellos durante los primeros días y me ayudaron a irme encandilando con la situación.
Durante el proceso…
Durante el proceso de prácticas tuve tres compañeros, la tutora de la UNED, el tutor de prácticas del centro y mi diario, uno de los instrumentos que más útil me ha resultado, pues me permitía tomar distancia y ver con perspectiva lo vivido día a día: me di cuenta de la importancia de escribir para poder reflexionar más tarde, convirtiéndose en un verdadero compañero durante todo el tiempo. “Libro de a bordo” como indica Zabalza (2011), donde se puede ir recogiendo y constatando todo el avance en tu experiencia, cambiando las reacciones y maneras de proceder.
Las sensaciones que tuve a lo largo de todo el proceso fueron desde las agridulces, estresantes y conmovedoras (al observar situaciones como “qué injusta es la vida” con los más vulnerables, dándome cuenta de los contextos y situaciones a los que se enfrenta un educador/a social, su complejidad y su estrés) a las confortantes y satisfactorias, como ya iré explicando. Por ello, establecer distancia entre mi vida personal y la relación con las familias, fue todo un reto; en este sentido, la madurez personal e intelectual, me facilitó el proceso.
He tenido la oportunidad de colaborar bidireccionalmente con la coordinadora del centro y con el educador social. Esta situación ha permitido que sintiera el impacto con las familias como un pilar fundamental de conocimiento y participación; de esta forma, creo que se potencia el desarrollo comunitario.
Además, el hecho de interaccionar con las familias me dio la oportunidad de comprobar la parentalidad positiva en el marco de estrategias de promoción y prevención en el sistema nacional de salud, reconocer la importancia que tiene al ofrecer a los niños/as un buen inicio en su vida. Esta cuestión también se considera acción fundamental en la formación de los profesionales implicados, ya que influyen de manera decisiva en el desarrollo de los niños/as en los distintos escenarios institucionales.(Rodrigo López et al., 2015)
Se me ha dado la oportunidad de aprender que, a nivel psicológico, la autoestima o concepto que tuviera de mí misma influiría en los resultados, aportándome mayor seguridad y confianza para conducir procesos de enseñanza-aprendizaje.
Sin duda, las perspectivas que tenía de las prácticas iban cambiando día a día, y a medida que transcurría el tiempo, he ido adquiriendo competencias específicas en educación social y me he dado cuenta de las necesidades formativas que debería tener como futura educadora social; también, he percibido la importancia de tener habilidades sociales, competencias en el uso de las TIC, trabajo en equipo, empatía, rigor en el trabajo, capacidad de crítica y evaluación, entre otras; el reconocerlas de una forma holística y adaptarlas al contexto práctico al que me vaya a enfrentar y en función de los distintos ámbitos (educativo, social y de la salud) permitirán que pueda llegar a ser una buena profesional.
Quizá uno de los momentos más extraordinarios fue durante un taller de musicoterapia, en el que me emocioné, conmoviéndome desde lo más profundo, ¡no lo esperaba así! Me permitió conocer las estrategias y posibilidades que ofrece la música desde una perspectiva reflexiva, crítica y de indagación. Sentí que esta formación alternativa tiene muchas salidas profesionales y que la musicoterapia ofrecía muchas posibilidades para utilizarla en contextos de riesgo. El arte ¡como estrategia de inclusión social! En el caso de este taller, el arte musical para la sensibilización de los sentidos me hizo despertar emociones muy positivas y, en las familias percibí la misma sensación. Así pude comprobar que el cuidado sensible que se proporcionaba en el taller implicaba una serie de interacciones cálidas y empáticas, basadas en el buen trato y promotoras de apego seguro y que el mismo previene el maltrato infantil (Souto, 2019).
En el transcurso de las prácticas, me fui dando cuenta que la colaboración con otros profesionales, la innovación y la creatividad son unos pilares fundamentales para ir solventando problemas en el día a día de la profesión. A la hora de planificar mi trabajo he aprendido que la intervención comunitaria es el conjunto de acciones destinadas a promover el desarrollo de una comunidad, y esto se consigue principalmente a través de la participación activa. Y, de esta forma se nos plantea llevar a cabo la transformación de nuestra propia realidad (Del Pilar & Sánchez, n.d.).
Cada día me sentía más integrada en el centro, creo que en la última semana iba cambiando mi actitud, dejé de sentir que era un centro al que acudía para cumplir unas prácticas, a estar deseando ir para seguir preguntando sobre cuestiones que me van surgiendo: dudas respecto a niños/as, organización del centro, entre otras.
Al finalizar…
Mis últimos días en el centro fueron de sentimientos encontrados: por un lado, deseando acabar para tener tiempo para mis estudios y por otro, con sensación de que formo parte de un equipo y me gustaría continuar para seguir aprendiendo y aportando. El hecho de ver que cuando aportaba algo lo tenían en cuenta, me motivaba y notaba un cambio en mi percepción de la profesión. Percibía que la figura del educador social y sus necesidades formativas, en base al contexto socioeducativo donde desarrolle su actividad, son complejas y deben atenderse desde lo que personalmente creo que es la identidad profesional.
Una vez concluido el período de prácticas, veo las cosas de una manera muy distinta al inicio, donde tenía inquietud, preocupación e incluso miedo a no saber enfrentarme a situaciones desconocidas para mí. Me emociono al reconocer que he crecido no sólo como futura educadora social sino como persona, y recuerdo que, en una de las primeras tutorías presenciales, mi tutora insistía en decir que el proceso sería muy enriquecedor pero que seríamos nosotros los que lo descubriríamos, ahora con la perspectiva del tiempo doy fe de que es una realidad.
He podido vivir un proceso de auto-reflexión continuo, principalmente a través de la escritura del diario, una de las herramientas fundamentales. Este diario académico fue el que hizo irme dando cuenta del cambio personal y profesional que iba teniendo, deseando llegar a casa para ir completándolo y al que recurro para recordar de las vivencias que he tenido.
Cuando trabaje como un educadora social (una muy buena), podré acompañar en procesos de mejora de calidad de vida a otras personas, desde la reflexión, innovación y buscando siempre el cambio en el contexto donde esté interviniendo, con el apoyo de la creatividad y reflexión crítica en las acciones. Para concluir y a pesar del esfuerzo, no me cabe la menor duda de que realmente esta es la asignatura en la que he podido sentir y vivir la educación social de una manera consciente y de forma clave en el contexto experiencial: que tal y como indican algunos estudios los estilos de crianza deben ser tomados como un elemento clave en la constitución del auto-concepto que tendrán los niños/niñas (Harter & Bukowski, 2012).
Quisiera acabar con una de las primeras frases, dónde apunto que “mereció la pena” y animar a las personas que a pesar de que, en un inicio, la asignatura de Prácticas Profesionales III se presenta como un laberinto sin salida, animo a introducirse en él, pues dentro descubrirán, su verdadera identidad.
Referencias Bibliográficas
Familias, C. (2021). Más Familias Más Infancia Más Madrid Más Madrid.
Del Pilar, M., & Sánchez, M. (n.d.). Una propuesta metodológica para la intervención comunitaria.
Harter, S., & Bukowski, W. M. (2012). The construction of the self: developmental and sociocultural foundations. Choice Reviews Online, 50(02), 50-1160-50–1160. https://doi.org/10.5860/choice.50-1160
Zabalza, M.A. (2011). Diario de clase. Un instrumento de investigación y desarrollo profesional. Narcea.
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González Rodríguez, G. ( 12 de febrero del 2022).”Y, por fin, llega el momento de salir a escena…” Prácticum y Prácticas Profesionales.[Blog]. https://gidpip.hypotheses.org/4723
Elisa Pérez Higón. Estudiante Grado Educación Social. Centro UNED-Extranjero
Redacto este post con la alegría de haber finalizado las Prácticas Profesionales III. Ha sido un reto para mi poder acometerlas por toda la vorágine de situaciones a mi alrededor; aún así no me he dejado llevar por las posibles dificultades y he buscado siempre ser activa, resuelta, flexible y abierta a la realización de cualquier actividad o trabajo que se me planteara.
He formado parte de ese pequeño grupo que redacta un “plan B” por diferentes circunstancias. He de señalar que resido fuera de España y la oportunidad que me ofrecieron desde UNED para realizar las prácticas a través de este plan, fue importante para mi desarrollo formativo. En este momento estamos ante una visión global diferente de la era Covid-19 y me encuentro con más ímpetu y ganas de seguir hacia delante con las Prácticas Profesionales IV. El sentido de las acciones y la propia vida ha cambiado para todos, esto nos ha hecho valorar nuestro estado de bienestar y nos ha mostrado lo quebradizo que podía serlo rápidamente. Estudiar a distancia exige de una dedicación y compromiso a diario para poder cumplir con todas las tareas a realizar durante el curso académico. Ser metódico y organizado tanto en planificación como estudio y compaginar las diferentes asignaturas con las prácticas se puede llevar a cabo, siguiendo las directrices que muchas veces marcan las propias guías de las asignaturas de estudio.
Integrarme en esta práctica desde el extranjero ha creado nuevas incertidumbres cuando se añade a la ecuación las limitaciones de restricciones entre distintos países. Utilizar como medio principal de estudio mi ordenador es lo que ha abierto las puertas para conseguir la realización de esta práctica a distancia.
He sido afortunada al contar para la realización de las Prácticas Profesionales III con mi profesora tutora Silvia Oriol Hernández (Centro Asociado de la UNED en Calatayud), me demostró desde el primer momento su empatía, capacidad de reflexión y valía para orientarme. Me hizo sentirme escuchada siendo esto una cualidad muy importante, señalaré que leer sus palabras : “que no importa la edad; que el aprendizaje es para toda la vida, y así espero que siga siendo” me han alegrado puesto que soy de las casi cincuentonas.
A la hora de realizar mis prácticas pude escoger entre varios casos, finalmente decidí que el área rural me resultaba atrayente y podía ser un punto de inflexión en mis habilidades puesto que era algo que nunca había valorado para trabajar como educadora social (Proyecto Ágora. Un proyecto de participación y dinamización comunitaria en el medio rural de Castilla y León). Solamente el hecho de pensar en poder generar empleo en esta área me generaba el bucolismo de mis ancestros. Meditando sobre ello, probablemente si alguien me hubiera dado la posibilidad de tener un trabajo en el pueblo y sentirme realizada, me habría encantado vivir allí, en medio de la naturaleza, con paisajes fantásticos y rodeada de animales.
He podido observar de primera mano los diferentes modelos de aprendizaje que se iban mostrando en los seminarios. Ha sido la primera vez que planteo un proyecto de intervención socioeducativo. Mi idea surgió de mi propia experiencia descubierta con la realización de mi autobiografía. Mi planteamiento fue: ¿Qué podría generar empleo, rápidamente, para los jóvenes en el medio rural?, ¿Qué medios se podrían tener?, ¿Qué necesidad urgiría cambiar o realizar en el pueblo para recuperar la sostenibilidad ? Fue cuando pensé como heredera de campos, que una vez fallece el agricultor, nadie los trabaja y acaban siendo un montón de pequeñas hectáreas de tierras abandonadas. Se mezclaban en mi pensamiento por un lado, los sabores de los frutos de mi niñez, y por otro, las tierra perdidas de mi madurez. De ahí surgió plasmar la cesión de esas tierras para que vuelvan a ser fértiles, como modo de generar empleo y a su vez aportar más equilibrio al ecosistema.
Por un momento, valoré la posibilidad de que mi propuesta tuviera un coste económico y humano fuerte y que fueran inalcanzables (Pérez-Campanero, 2014); además, debía valorar el tiempo para la realización y su rentabilidad con la certeza de que no será un proyecto baldío. Fue entonces, cuando me di cuenta, que según esa autocensura y reflexión, nunca habría frutos para abastecer a las ciudades. Consideré que la intervención podía ser efectiva para el grupo de acción y extrapolable a otras comarcas. Se podía poner en valor, como había visto con el proyecto de deportes denominado “Hoquey Ciudad” (Hospitalet de Llobregat). En mi proyecto he considerado la necesidad de generar empleo en el medio rural, siendo esto una necesidad evidente tanto individualmente como grupalmente (Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino, 2011).
Mis conocimientos tanto teóricos como formativos han sido adquiridos durante las prácticas a través de mis trabajos y el análisis pormenorizado de todo lo que ha formado parte de esta práctica. A mi modo de ver el conjunto de todas las asignaturas estudiadas hasta ahora han hecho de mí, una persona más involucrada en encontrar las herramientas necesarias para ayudar a las personas con algún tipo de necesidad. Conservo la prudencia a la hora de diagnosticar la detección de un problema real. Me da la sensación de que puedo dejarme influir por mi (yo) y soy consciente de que mis acciones pueden determinar los años posteriores de una persona que además ya de por sí, debo de velar por su bienestar tanto individual como social. Entre todos los videos, que he podido ver, había uno sobre un conflicto dentro del colegio, donde el educador mediaba para buscar el origen de la enemistad y gestionaba el arreglo del mismo entre los estudiantes. Me ha gustado la manera de exponerlo y me ha hecho meditar sobre la importancia de las maneras y profesionalidad del educador social. He admirado la paciencia del mediador y su gran imparcialidad y como consigue una resolución beneficiosa para ambas partes.
Durante la realización del documento de la autobiografía [La autobiografía: señas de identidad y toma de decisiones] pude reconsiderar objetivamente hitos que había considerado tenían un gran valor sobre quién era y por qué considero que seré una profesional; esto me ha permitido posicionar un antes y un después. Inicialmente nunca había procedido a realizar un trabajo de tal envergadura. Mis expectativas eran diversas, soñaba con este momento desde casi el primer año de carrera y mi objetivo estaba en llegar y aquí estoy “en el tiempo de realizarlas, mi momento”.
Mi propia autoimagen tiene un lado negativo en el que me he sentido perdida, nerviosa e insegura; supongo que como la mayoría de los estudiantes que cursan esta asignatura. He podido sentirme ansiosa por los plazos y he dedicado más horas que al resto de asignaturas. Al haber reflejado toda la práctica por escrito, he tenido el pensamiento de no saber si estaba haciéndolo correctamente, la idea de poder desarrollar un proyecto real, creado por mí, me hace sentirme motivada e importante. Esta última afirmación puede parecer arrogante y estaría lejos de mi introspección puesto que este sentimiento de importancia me genera la ilusión de saber que voy alcanzar mis metas y una vez alcanzadas, seguiré con la formación continuada activamente, puesto que soy totalmente consciente de la necesidad como educadora de un reciclaje continuo. Nuestra sociedad es muy cambiante, están apareciendo modos de entenderse a uno mismo y de vivir diferentes a los conocidos o tradicionales y esto exige estar en contacto directo con la realidad en la que vives y te relacionas.
Los lados positivos de mi autoimagen han aumentado considerablemente tanto en conocimiento, ganas de colaborar, ganas de aprender y experiencia. En la misión social a desempeñar he tratado de respetar el objetivo fundamental del caso y la orientación de para quién era dirigido, así como la organización que suponía su realización, siempre bajo el paraguas de cumplir con los requisitos fundamentales de la estructura marcada. Recuerdo el sentimiento cuando rellené el primer cuestionario de inicio, no entender muy bien que quería decir con lo de misión social; en el cuestionario final había podido comprender a la perfección el sentido de ello. Hablar de gestionar una sociedad mas equitativa y sustentable tiene la trascendencia suficiente como para pensar que en los sectores desvalidos, debe de haber una participación comunitaria.
Mi experiencia ha sido muy gratificante y he podido trabajar con comodidad. Mi maduración profesional ha sido adquirida a lo largo de los meses, influyendo considerablemente las prácticas realizadas. Pienso que he logrado los objetivos que se me planteaban y estoy lista para desempeñar las funciones en cualquier centro. He tenido errores de redacción tanto en el proyecto de intervención como en este blog y ello me ha obligado a corregirlos en varias ocasiones. Contribuyendo estas reflexiones en una mirada más profunda sobre lo que estaba haciendo como futura profesional. El balance en general lo considero muy positivo y me ha beneficiado la práctica considerablemente.
Esta práctica, profesionalmente me ha hecho reflexionar sobre las posibilidades de reactivar el medio rural y conseguir que la demografía vuelva a ser alta en esas tierras. Pienso que abrir la mente es un reto para muchos, los jóvenes están dispuestos y tienen las ganas de aprender y generar modos de vida. Personalmente ha consolidado mi vocación influyendo en mi identidad profesional, la influencia de otros (García-Peñalvo y Ramírez Montoya, 2017) también me ha marcado, desde la creación de un grupo de WhatsApp hasta las diferentes interactuaciones con mis compañeros, conocer a más estudiantes con los mismos objetivos. Eso es ideal para crear el ambiente adecuado de generación de ideas y compartir recursos con objetivos en común.
El grado de Educación Social es un reto diario para mí, puesto que compaginarlo con mi trabajo y mi vida está siendo muy complicado y me exige el tener algún que otro conflicto con las tareas del hogar y mis supuestas responsabilidades, y digo esto con rotundidad porque estas citadas responsabilidades son uno de los motivos por lo que quiero ser educadora social. Sé que debía haber realizado la carrera de educadora social antes y que he estado vagando por sus alrededores desde que era una jovencita; durante este tiempo he aprendido a creer en mi misma y esto lo considero fundamental para el ejercicio de esta profesión que, en mi caso, es totalmente vocacional.
Retrospectivamente, lo que sé de este proyecto que más me ha educado es la manera de visualizar mis futuros proyectos sabiendo desde que puntos de vista hay que enfocarlos. Cuando creas un proyecto no solo te centras en el presupuesto que es lo que permite hacer realidad esos objetivos. Un proyecto se desarrolla con ambiciones grandes llenas de ideas que terminan materializándose en pequeñas acciones contribuyendo en los logros a largo plazo. Cuando creamos un proyecto y este se lleva a cabo, es este proyecto en conjunto con otros lo que ayuda a lograr grandes ambiciones marcando la diferenciación, en suma. Aplicar este modelo de aprendizaje y exposición, a la misma vez que aprendiendo adaptarme a los requisitos, ha mejorado mi desarrollo como educadora social.
Finalmente quisiera dar las gracias al equipo docente por darme la posibilidad de cursar esta asignatura, y en especial al apoyo de mi profesora tutora Dña. Silvia Oriol Hernández (Centro Asociado de la UNED en Calatayud). Manifestarles que me ha encantado escucharlos y que sus diferentes exposiciones y propuestas de actividades me han ayudado a conocerme mirándome auto reflexivamente y también mirando el mundo que me rodea, con un ojos diferentes a como empecé mi práctica. Establecer periodos de reflexión y espacios de intercambio de pensamientos, han pasado a ser una prioridad en mi propia vida, observar y pensar cuales son las necesidades, son elementos necesarios para el fomento de la participación tanto individual como colectiva.
Referencias bibliográficas:
García Peñalvo, F.J. y Ramírez Montoya, M.S (2017). Aprendizaje, Innovación y Competitividad: La Sociedad del Aprendizaje. RED. Revista de Educación, 52.
Pérez-Campanero, M.P. (2014). Cómo detectar las necesidades de Intervención Socioeducativa. Narcea
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Pérez Higón, E. (6 de febrero del 2022).Reflexiones sobre el Prácticum y las prácticas durante la postpandemia de una estudiante en el extranjero Prácticum y Prácticas Profesionales.[Blog]. https://gidpip.hypotheses.org/4618